Nada hará cambiar mi parecer acerca de un Mundial de 48 selecciones, pero de momento, las tan mentadas distancias entre las diferentes capas futboleras se acortan cada vez mas. Si en el pasado siglo alguien lanza la profecía sobre un baile norteamericano ante la garra guaraní, premio al nuevo Nostradamus.
Qatar y su primer punto en mundiales. Canadá les aguo la fiesta a los bosnios. Y sí, aunque Marruecos ha logrado construir en 15 años una empresa futbolera a todos los niveles, igualarle a Brasil no es poca cosa. Era el minuto 20 del partido en la misma sede de la gran final y la Canarinha no aguantaba el ritmo de los africanos.
La verdeamarela siempre ha sabido las pautas necesarias para tratar de forma excelsa a la otrora blanquinegra. Seamos serios, el mérito marroquí es incuestionable, pero la primera mitad de los sudamericanos se aleja de sus esencias. Claro, los partidos son a 90 minutos, para suerte de los corazones del gigante bailador de samba.
Existe Vinicius, del crack y la necesidad de su liderazgo ya hemos hablado. Dicho y hecho. Ahora, los invitados de último momento a las semifinales de hace 48 meses han querido evadir las etiquetas de posible decepción debido al movimiento en los banquillos, un arma de doble filo sin duda. Repetir ya no parece quimera, aunque solo es un partido.
Fuera de los focos de Nueva York, lo de Estados Unidos sigue en las portadas de cada punto cardinal. Paraguay ha labrado una historia por décadas, sin reinados mundiales, sin ocupar plaza en la burguesía futbolera del cono sur, pero salir goleado en tierras de peloteros y baloncestistas es un guión escrito por los dioses modernos de este deporte.
A Pochettino se le ha relacionado hasta con el Real Madrid ahora de Mourinho. Su proceso de amistosos dejaba tantas dudas como talento exterior posee el equipo de las barras y las estrellas. Eso sí, luego del debut de las tres sedes queda como la mejor puesta en escena. No es adecuado sacar conclusiones tempraneras, aunque el repaso balón al pie no se lo quita nadie.
Por cierto, si dicha demostración no es cuestión de la suerte, el número con el cual se maldice la fortuna le guardó una tarde histórica a Lopetegui. En 2018 hizo las maletas sin poder darle continuidad a una Roja caída en depresión tras su marcha al banquillo Merengue.
Con el caché de una debutante cuatro años atrás por acoger el evento, el primer punto en mundial en el casillero de Qatar no tardó demasiado. Solo un futbolista no viste de corto en la liga local. Precisamente El Amin lanzó un centro cuando el reloj agonizaba para convertir en héroe a Khoukhi. Día inolvidable seguro, también en Suiza, aunque no para bien.
Cosas y casos del más universal en una época donde pronosticar es para buscar una manera de entretenimiento. Y sí, justo es mentar a los haitianos, primer país del Caribe en repetir en Copas Mundial de la FIFA y, nada mal su regreso. En su día eran torneos de 16 elencos, ya suman otros 32. De Escocia se esperaba un escalón superior.
Falta mucho para cerrar incluso la primera ronda de esta fase de grupos. Mientras tanto hemos de disfrutar las maneras de competir entre rivales con cierta o notable distancia encima del verde. Si se sostiene este ritmo de encuentros con resultado torcido, Infantino estará contento y de seguro va a presumir del nuevo formato. El tiempo dirá.

















