Tarjas y monumentos un pedazo de nuestra historia

Las tarjas y los monumentos históricos recogen en si la memoria de la Patria. Su preservación y cuidado es una responsabilidad que deben asumir todos los ciudadanos. La forma en que tratamos nuestros monumentos nos define.

Visualicemos un parque en el centro de la ciudad, pudiera ser nuestro propio parque de la libertad, sitio de encuentro, de hacer una pausa para el deleite o la meditación, la lectura de un buen libro, conversar con la familia por medio de videollamadas o sencillamente un lugar seguro para que nuestros niños y niñas jueguen sin prisa. En ese mismo sitio existe también un espacio para el recuerdo y la veneración Patria. Pudiera ser un conjunto escultórico o una estatua quien nos remite al pasado y nos recuerda el camino transitado hasta aquí.
Sin embargo a veces olvidamos su verdadero significado y la indisciplina social amenaza con profanar o destruir un pedazo de nosotros mismos. No hace falta buscar mucho para constatarlo. Un pequeño encaramado sobre la base del conjunto escultórico mientras el padre lo contempla relajado en un banco, otro adulto apoyado en una de las figuras mientras lanza una colilla de cigarro al suelo.
En otros sitios de la ciudad las tarjas en edificaciones son susceptibles de ser vulneradas. Pero a nosotros mismos corresponde velar por su protección pues ellos reúnen en si parte de nuestros valores históricos, patrióticos y culturales.

La escuela y las familias donde todo comienza juegan su parte en la enseñanza de la historia local. Por su parte nuestra Carta magna recoge en su articulo 39 la defensa de la identidad, la conservación del patrimonio cultural e histórico del país. Protege así a los monumentos nacionales y condena cualquier tipo de profanación hacia ellos. Un monumento es un pedazo de nuestra historia que merece respeto y cuidado.

Author: Yadira Ibáñez López

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