CUANDO el mundo se para frente al majestuoso mausoleo del deporte cubano, la admiración por sus exponentes se desborda, y reverencia a una de las obras más grandes de una nación. Una parte del orbe queda atónita o asombrada, pues no se explican cómo le nacen un Mijaín López o una Omara Durand; o cómo ocupa hoy el lugar 16 en el medallero histórico de los Juegos Olímpicos, desde 1896 hasta 2024.
No es para menos, la pequeña Isla lleva más de 60 años resistiendo y venciendo a un bloqueo económico, comercial y financiero del imperio más poderoso que haya conocido la humanidad.
Desde 1962 esa política estadounidense de asfixia, destinada a matar a un pueblo de hambre y desesperación, le ha significado a Cuba la pérdida de 178 700 500 000 (178 mil 700 millones 500 mil dólares). Solo entre el 1ro. de marzo del pasado año y el 28 de febrero de este, según el Informe de Cuba sobre las afectaciones del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, ascendieron a 8 083 300 000 dólares.
De acuerdo con el miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, quien dio a conocer el texto, se trata de una cifra récord y un 7 % superior a la reportada en el informe anterior.
El Sistema Deportivo Cubano vuelve a ser impactado por esa genocida acción de los gobernantes de Estados Unidos. En ese mismo periodo, los daños llegaron hasta los 36 271 620 dólares, sesgando los procesos de preparación, formación y atención al deportista, y al desarrollo desde la base de los talentos.
Una breve mirada a esos impactos, encuentra a la empresa Cubadeportes afectada por la persecución financiera del bloqueo a las transacciones. Una de las aristas más golpeadas es la del pago por contratación de atletas en el exterior. Este fenómeno, además, incita, y en consecuencia incrementa, la salida de deportistas y entrenadores cubanos buscando otros horizontes económicos.
Por ejemplo, el abandono de misión, tanto de atletas como de técnicos contratados, ha creado una pérdida de 3 600.00, pues se dejan de facturar servicios planificados, pactados por un período de tiempo. Estos datos no incluyen el costo de la educación recibida, así como el de la preparación deportiva.
Igual sucede con los aseguramientos a delegaciones atléticas. En 2025, la imposibilidad de adquirir el vestuario necesario para las comitivas cubanas a los Juegos Panamericanos de Santiago de Chile y a los Panamericanos Júnior en Asunción, fue otro zarpazo de la guerra económica del imperio estadounidense contra Cuba.
El bloqueo no solo prohíbe, sino que genera una cascada de costos extras. Entre ellos, buscar proveedores en mercados más lejanos (Asia o Europa), lo cual encarece la gestión en flete, seguros y mercancías; hallar intermediarios debido al rechazo de bancos por miedo a sanciones de EE.UU., los cuales cobran altas comisiones por las encomiendas. Resultado: La escalada de los costos es desenfrenada.
Tanto es así que, el pasado año para cubrir las demandas de las representaciones cubanas a esos dos certámenes del área panamericana, hubo que erogar 279 868 dólares. De no existir tales restricciones se hubiera cotizado en alrededor de un 40 % menos.
En el propio 2025, solo en medios e implementos las incidencias de ese bloqueo llegó a la cifra de 255 950. Pero hay no quedan los daños económicos al Sistema Deportivo Cubano.
En este período, por negaciones de visas o el no otorgamiento de estas a 61 personas, la pérdida ascendió a 11 285 dólares. Aunque no vayan acompañadas de valores numéricos, aun cuando siempre están presentes para poder paliar el daño, hay acciones que muestran el carácter discriminatorio y políticamente motivado de la cruel y arrogante postura hacia Cuba de Estados Unidos.
La imposibilidad de recibir donaciones por vía directa de instituciones, firmas o marcas por ser de procedencia norteamericana, tener más del 10 % de sus componentes o que su traslado hacia Cuba toque puerto de EEUU, es una de las modalidades de ataque al deporte cubano.
También lo son las limitaciones en el intercambio deportivo entre ambos países, así como en el ámbito científico–técnico; la prohibición de participar en determinados eventos del calendario internacional que se celebren en EE.UU.; o los controles excesivos y xenofóbicos a nuestras delegaciones en Inmigración y Aduana Internacional estadounidenses, y las campañas de descredito en las redes sociales con el objetivo de no otorgar o quitar la sede de eventos.
Hasta el 28 de febrero de este año, las dificultades para cumplir con eventos y bases de entrenamiento en el exterior le costaron al deporte cubano 206 415 dólares.
La cruel política estadounidense contra la Mayor de las Antillas afecta el Deporte para todos y, en consecuencia, su expresión en la comunidad; deteriora los servicios del Instituto de Medicina del Deporte, al dejarlo carente de insumos para el tratamiento al atleta, incluso priva a la población de los procederes de esa institución. Daña también la formacion y superación de los profesionales que se forjan en el sistema de enseñanza deportiva. Ejemplo de esto son la prohibición de acceso a la tecnología y a plataformas de intercambio de conocimientos. También flagela la informatización, y deja a deportistas y entrenadores sin acceso a métodos modernos de entrenamiento, disponibles en espacios web bloqueados para Cuba.
Lo anterior, en el ámbito moderno del deporte de alta competencia, pone en desventaja a atletas y equipos cubanos en los cada vez más exigentes escenarios competitivos.
Por eso no alcanzan los adjetivos para describir los esfuerzos de las delegaciones que representaron al país en los pasados XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Santo Domingo, y en los Panamericanos de la Juventud Sorda en Guayaquil. Las 51 medallas de oro, 48 de plata y 55 de bronce de la primera mantuvieron el objetivo de preservar el tercer lugar por naciones, y la que compitió en Ecuador conquistó el segundo peldaño.
Ellas y ellos sufrieron en sus entrenamientos las penurias que causan a todo el pueblo el impacto del bloqueo, ahora en su modo más cruel, con el cerco energético. Se sobrepusieron a los apagones, a los problemas de transporte, a la falta de implementos y de otros recursos. Sus medallas tienen el brillo de la resistencia y de la resiliencia, pero también el de la victoria.
(Tomado de Jit)

















