Para la Organización Mundial de la Salud el término droga se vincula al área de la medicina. Hace referencia a toda sustancia con potencial para prevenir o curar una enfermedad. Sin embargo en la práctica alcanza también el uso de sustancias psicoactivas sin fines terapéuticos, auto-administradas y con potencial de abuso o dependencia.
A nivel global este organismo refuerza la acción y la cooperación entre los países con el fin de alcanzar una sociedad libre de consumo de drogas. Resulta que su distribución trae consigo graves repercusiones en la salud y el bienestar de las personas. Traspasa fronteras, crea inseguridad y afecta el desarrollo sostenible de las naciones.
El consumo de drogas genera diferentes efectos en el sistema nervioso, alterando el rendimiento físico, la percepción, el estado anímico y la conducta. Existen varios tipos de sustancias que producen efectos alucinógenos en el organismo. Además incide en la proliferación de otras patologías, como el VIH-sida, la hepatitis, la tuberculosis y enfermedades cardiovasculares.
En las familias provoca aislamiento o pérdida de nexos con amistades y relaciones laborales. Las personas caen en un vacío emocional del que solo se sale con la ayuda de especialistas.
Haciendo un poco de historia, desde principios del siglo XX se reconoció el tráfico de drogas como un problema a nivel mundial. América Latina es considerada uno de los máximos productores de cocaína, marihuana y tabaco en el mundo. La región reporta un incremento del consumo de estupefacientes en más de 14 países.
Cuba mantiene una política de tolerancia cero ante el consumo y tráfico de drogas. Una batalla permanente que involucra a varios sectores estatales y a su población en general. Labores de prevención, trabajo educativo, campañas en las redes sociales, entre otras, cuentan entre las acciones que en nuestro país reflejan resultados satisfactorios sobre la base de esta política.
De acuerdo con lo establecido en el Código Penal cubano las sanciones contra los comisores de delitos asociados a las drogas son severas. El artículo 190.3.2 recoje en sus apartados la sanción de privación de libertad de 15 a 30 años, si el inculpado en la transportación o el tráfico ilícito internacional de drogas penetra en territorio nacional utilizando nave u otro medio de transportación.
La amenaza de las drogas persistirá afectando al mundo y Cuba no escapa a esta realidad, pero siempre con la voluntad de no bajar la guardia como nos enseñó Fidel quien siempre nos recordó que “La gran batalla que se impone es la necesidad de una lucha enérgica y sin tregua contra los malos hábitos”.

















