La importancia de ser auténtico.

En un mundo donde todo se muestra, pero poco se siente de verdad, ser uno mismo se ha vuelto casi un acto de resistencia.

Por: Yulislaysis de la Caridad de la Torre Diaz, estudiante de Periodismo.

Vivimos rodeados de imágenes perfectas, vidas editadas, sonrisas que parecen estar siempre bien. Y sin darnos cuenta, empezamos a aprender a actuar. A construir versiones de nosotros que encajan mejor, que gustan más, que no incomodan.

Y poco a poco, lo auténtico se va quedando atrás. No de golpe… sino en pequeñas decisiones diarias: lo que decimos, lo que callamos, lo que fingimos para encajar.

El problema es que llega un momento en que uno ya no sabe exactamente dónde termina lo real y dónde empieza lo que se está mostrando.

Y ahí aparece algo más silencioso: la desconexión con uno mismo. Mirarte y sentir que no te reconoces del todo. Tenerlo “todo bien por fuera”, pero por dentro sentir un vacío que no siempre se sabe explicar.

Ser auténtico no es una frase bonita. Es incómodo. A veces implica perder personas, romper expectativas, quedarse solo en ciertas decisiones.

Porque no todo el mundo está listo para la versión real de uno.

Pero lo más duro no es eso… lo más duro es cuando uno empieza a traicionarse a sí mismo solo para encajar, solo para ser aceptado, solo para no quedarse fuera.

Y en ese punto, ya no se trata de redes, ni de opiniones, ni de los demás.

Se trata de algo más simple y más pesado a la vez: aprender a vivir con quien eres cuando nadie está mirando.

Author: Yulislaysis de la Caridad de la Torre Diaz