Desde la educación primaria somos informados de la importancia de proteger el medio ambiente. Aunque parezca un discurso repetido, son palabras que muestran una realidad sobre el entorno que nos rodea: las consecuencias del descuido humano.
Tanta razón tiene ese “discurso repetido”. La deforestación, la quema de basura en lugares inapropiados, la contaminación de ríos y mares, el uso excesivo de plásticos, y la emisión de gases contaminantes, traen resultados negativos para el bienestar en general.
Todo esto provoca el deterioro de los suelos, la pérdida de biodiversidad, el aumento de las temperaturas, fenómenos naturales más intensos y daños a la salud humana.
Estamos llamados a tomar conciencia de nuestro ambiente y de lo que podamos hacer para no sumar al empobrecimiento de nuestro planeta. Somos millones de personas en el mundo, y desde nuestro lugar podemos contribuir al bienestar de todos y ser multiplicadores de buenas prácticas ambientales.
Es preciso generar conciencia sobre el medio ambiente, cambiar hábitos y actuar en favor de la vida en el planeta.
Yuvan Contino, investigador en la Estación Experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey, ofreció declaraciones:
“Nuestro planeta está agotando sus recursos, lo que ha llevado a que los límites planetarios se encuentren actualmente sobrepasados. Ante esta situación, es vital que la especie humana comprenda el valor de imitar los procesos naturales de la tierra a través de prácticas como el uso de bioabonos, compost y medios biológicos. Estas acciones no solo garantizan la nutrición del suelo, sino que también aseguran la salud del medio ambiente, de los ecosistemas y de las personas.
En este contexto, la Estación Indio Hatuey mantiene un firme compromiso con productores en Cuba y el mundo, utilizando modelos agroecológicos que sirven como paradigma para demostrar la viabilidad de la producción local de alimentos.
El cambio climático ha generado un aumento de la temperatura global, provocando el deshielo de los casquetes polares y el consecuente aumento del nivel del mar. Además, el calentamiento de las aguas acidifica los océanos, lo que conlleva la pérdida de barreras coralinas, pastos marinos y la exposición del permafrost en las regiones árticas. Es fundamental proteger las especies vegetales y los ciclos biogeoquímicos para que la biodiversidad permanezca en su hábitat natural.
Un factor que impacta negativamente estos límites es la deforestación. La tala de árboles obliga a los animales a migrar, aumentando la probabilidad de que los patógenos pasen a las poblaciones humanas. Por ello, se hace un llamado a reflexionar y actuar para adoptar mejores modos de vida que no agoten los recursos planetarios, garantizando así la vida para las generaciones presentes y futuras.”
No hay planeta de repuesto. Lo que dañamos hoy, lo vamos a enfrentar mañana.

















