Una pulga, un androide y una tortuga. Es fútbol, no una divertida caricatura animada en la cual personajes pintorescos hacen disfrutar a diversas generaciones. Por lo tanto, no hay guión para entender los sucesos de seres interdimencionales encima del verde.
Tampoco fuese relevante un casting. Argentina, Noruega y Francia ofrecen el contexto ideal para comprender lo visto la tarde-noche del 16 de junio de 2026. Los gustos son respetables, pero negar los méritos de uno para entregárselos a otro hace de la objetividad una quimera intocable.
A escena entonces el incontenible Kylian. Una irrupción lógica en 2018 le elevó a la altura de Pelé. Con 18 años, su desparpajo para liderar junto a Griezmann la Francia campeona permitió encontrar heredero a quienes siempre buscan estrellas a las cuales condicionar su existencia.
Ocho años después sostiene las mismas ganas de triunfo y Senegal pagó la irreverencia de frenarle durante casi una hora de partido. Con Antoine en casa, la conexión gala para ver Mbappé destacar a los suyos lleva ahora el cuño de Olise. A la tercera vez en encontrarle no perdonó.
Incluso, justo tras aprovecharse los africanos de la relajación francesa para darle emoción a los minutos finales, él obvió las manecillas del reloj y castigó cuando aún no terminaban de celebrar sus oponentes. Calculo errado para esos creyentes en otra sorpresa mundialista.
A la espera de su cara a cara con Erling, el nórdico se presentó con honores en estas citas. Si bien algunos predicen una única aparición del noruego en la fiesta de la FIFA, su clara intención es la de esparcir su huella por todo Norteamérica. Y sí, era Irak, pero visto lo visto, cuestionarle no tiene valides.
Domina el área encima de un Drakkar en el cual es él la cabeza de dragón. Comanda la fuerza naval de unos vikingos vestidos de corto para perseguir el sueño de ser la revelación del torneo. Entendible ver a un defensa titubear en el instante donde siente la respiración de un Haaland letal camino al marco contrario.
Dos y dos son cuatro, así lo ratifican las incomprendidas matemáticas. El ídolo de los ciudadanos no quiso ser menos y replicó el doblete de festejos ya ensayado por el más querido en el palco del Bernabéu. Ahora, faltaba por completar la obra una leyenda nacida en Sudamérica.
Tenerlo todo o, así todo no es suficiente para Leo. Alejado de los focos por su deseo de entretener a los fanáticos al otro lado del charco, le hace disfrutar de nuevos méritos en su extensa lista de récords. Dos partidos para cerrar y abrir mundiales y cinco goles. Sobran los elogios.
Igualar a Klose no es poca cosa, aunque muchos prefieren colocar a Messi y Pelé en cada una de las oraciones para resumir su paso por las canchas en datos. Son 16 tantos del 10 albiceleste con 24 contribuciones por 12 y 21 de O’Rei. Eso sí, Edson Arante lo registró todo en 14 juegos. Lo siento, odio las comparaciones.
Un hat-trick a las puertas de los 39. Cristiano guardaba esa marca con seis años menos. Veremos este miércoles si se motiva a retar al de la albiceleste, como en los viejos tiempos. Un pase filtrado de De Paul, un rechace del hijo de Zidane y una pelota servida en la frontal. El saber estar y el poder con el sello de esa zurda todavía muy bien educada.
Tomado de Cubadebate

















