Participación matancera en la Huelga del 9 de Abril de 1958.

La gesta del 9 de Abril de 1958, fue una huelga general organizada por el movimiento 26 de julio que duró sólo 48 horas y se extendió por todo el país. Los cubanos, lo hicieron con el único objetivo de sorprender a la tiranía y conquistar la libertad.

Entre las acciones que se desarrollaron como parte de la huelga, estuvo la voladura de registros de electricidad, paros y sabotajes en varias terminales de transporte, quema de gasolineras y automóviles, interrupción de la entrada y salida de vehículos.

Entre las actividades huelguísticas desarrolladas en suelo yumurino, sobresalen el descarrilamiento de un tren en el municipio de Jovellanos y en el lomerío de Cárdenas hasta el límite con Corralillo; y en la Carretera Central, se desplegaron pequeños grupos armados.

En la urbe matancera, un comando revolucionario, encabezado por Enrique Hart, tomó la emisora Radio Tiempo y lanzó al aire el llamado a la acción. Mientras esto sucedía, grupos de acción y sabotaje en distintos lugares de la provincia cumplían diferentes misiones. En estas acciones, son acribillados a balazos los miembros del MR267 José Polito Pérez Vidal, Julio Ruffin Hoyos y Juan Ripoll García.

En Matanzas fueron saboteados varios objetivos en la zona industrial de Versalles, se produjeron paros en algunos centrales y los trabajadores henequeneros, desarrollaron mítines .Se crearon grupos armados en las Fincas: Las Mercedes, en Bolondrón, La Fermina en Jovellanos y en Ceiba Mocha. Esteban Hernández, se reunió con una célula de obreros en el poblado de Martí.

El Frente Obrero Nacional (FON) se responsabilizó con organizar la huelga en Matanzas, su máximo dirigente Joaquín Torres, contó con la ayuda de los sindicalistas: José Antonio Pérez Vidal y Eliseo Caamaño. En la etapa de preparación para la huelga ya había sido asesinados Antonio Berdayes y Julián Alemán.

El 21 de abril, mientras Enrique Hart manipulaba una bomba en Villa Gloria, en la ciudad capital, se produjo una explosión que segó su vida y la de los combatientes revolucionarios Juan A. Morales Bayona y Carlos García Gil. Numerosos combatientes clandestinos fueron detectados por la represión de las fuerzas de la dictadura, la dirección del MR- 26- 7 en la provincia quedó desarticulada y fue necesario reagrupar las fuerzas en condiciones difíciles.

En todo el país se fortaleció la lucha clandestina, que se extendió en los pueblos y ciudades bajo la conducción del Movimiento 26 de julio y la participación del Directorio Revolucionario 13 de marzo y el Partido Socialista Popular, como principales organizaciones de la resistencia.

Aquella jornada hace 68 años alcanzó dimensión nacional. El régimen sintió el empuje de las fuerzas revolucionarias, sin embargo, errores de apreciación y factores tácticos como la hora en que comenzaron las acciones, la falta de unidad con otras fuerzas insurgentes, influyeron en gran medida en el revés de la gesta. Fue un trágico y costoso saldo con una larga lista de combatientes clandestinos caídos. Ni heridos ni prisioneros, fue la orden tajante con la cual los sicarios de la dictadura saciaron su odio en una descomunal represión Una vez más, y como en las contiendas anteriores, la huelga evidenció que la lucha armada resultaba la única vía para obtener la libertad, sueño que se convirtió en realidad el 1 de enero de 1959.

Author: Isael Borges Rivero

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