Este lunes el Teatro Sauto cumplió 163 años, en fecha que también es el Día del Técnico de la Escena.
Tramoyistas, luminotécnicos, sonidistas, maquillistas… Quienes trabajan donde no se ve, pero sin ellos no hay función.


El Teatro Sauto, orgullo de Matanzas y de Cuba, es testigo de ese oficio silencioso. Sus muros guardan historia y también el esfuerzo diario de quienes lo hacen posible.
Estas imágenes muestran rincones poco conocidos, un homenaje a los que sostienen el espectáculo desde las sombras:

























