El Día del Instructor de Arte, fue Instituído en Cuba el 18 de febrero en homenaje y reconocimiento al trabajo desarrollado por Olga Alonso, una de las primeras en responder al llamado de Fidel Castro a que los jóvenes se incorporaran a estudiar arte, para después ir a los lugares más intrincados del país a enseñar a sus pobladores.
Olga Alonso, se graduó como instructora de arte en la especialidad de teatro y falleció un 18 de febrero de 1989 a la edad de 19 años a causa de un accidente cuando se dirigía a cumplir su labor con campesinos del Escambray. Para celebrar la fecha se lleva a cabo en el país una jornada nacional que incluye actividades de promoción cultural auspiciadas por la Brigada de Instructores de Arte José Martí (BJM) y el Consejo Nacional de Casas de Cultura.
Con la llegada de los instructores de arte se consolida la escuela como la institución cultural más importante de la comunidad. Los resultados de su labor se reflejarán en el seno de la familia. El trabajo de estos profesionales se proyecta más allá de la institución escolar y dependen del vínculo con el resto de las instituciones culturales y sociales de la comunidad.
Vale señalar que en el año 2000 el Comandante en Jefe, al frente del Grupo de Trabajo de la Batalla de Ideas, ratificó la creación de las nuevas Escuelas de Instructores de Arte (EIA) y también orienta que de forma paralela en cada provincia se ofrecieran cursos de titulación para Instructores en Ejercicio. Esos técnicos cobraban como Promotores Culturales o eran artistas aficionados de calidad notoria que entraron a las Casas de Cultura en plazas de instructores no titulados.
En el 2004, se produce la primera graduación de las EIA. Un numeroso grupo de jóvenes se titularon en teatro, danza y artes plásticas —los de música lo hicieron un año después por ser más extenso el plan de estudios de esta especialidad.
En ese acto de culminación —anteriormente citado— de la carrera, el líder histórico de la Revolución Cubana anunció la creación de la Brigada de Instructores de Arte José Martí, que “funcionará —dijo— en cierta medida como un movimiento juvenil y como un ejército de la cultura cuyo teatro de operaciones fundamental, aunque no único, es la escuela»
Actualmente, entre los objetivos principales de los instructores de arte se encuentra impartir talleres de apreciación-creación en escuelas primarias, secundarias básicas, politécnicos de informática, escuela de conductas y pre-universitarios, con el fin de transformando el entorno sociocultural de la comunidad y crear un estilo propio donde se integre lo artístico, lo humano y lo patriótico para propiciar la asimilación de juicios críticos y gustos estéticos correctos desde la más temprana edad.En la acción de cada uno de estos valiosos trabajadores de la cultura, está presente el ejemplo imperecedero de Olga Alonso, simpática muchacha que partió hacia la eternidad durante el desempeño de la noble tarea de llevar el arte y la cultura a las zonas más intrincadas del país.

















