64 SNB: más allá de un vencedor y un vencido

CON UN CÓMODO triunfo de Cocodrilos de Matanzas, por barrida (4-0) y nocaut incluido en el último partido contra Leñadores de Las Tunas, cayeron las cortinas la 64 Serie Nacional de Beisbol que el Inder nunca paralizó, a pesar de la situación por la que atraviesa el país.

Más allá de un vencedor y un vencido, las palmas para todos los territorios que no cejaron en su empeño por crearles a los equipos las condiciones más apropiadas, en el contexto actual, para un buen desempeño.

Resumir lo sucedido en una fase regular de 75 juegos para 16 equipos, se torna bien escabroso.

Pero de manera individual, debe destacarse el pergamino de MVP obtenido por el slugger holguinero Yassiel González, quien terminó como líder de bateo (409) y jonrones (16), así como las 11 victorias del derecho santiaguero devenido tunero Yosmel Garcés.

La entrega sobre el terreno de jugadores veteranos, varios de ellos con pasos por la MLB, quienes aportaron a sus equipos, y el público lo agradeció, es un hecho a resaltar

Merecido reconocimiento para la escuadra de Holguín, la de mayor crecimiento de un año a otro. Pero igual destaque ha de concedersele a conjuntos como Cienfuegos -contó con el retorno de su lider Erisbel Arruebarrena-, Mayabeque y Artemisa, por lo mucho que ascendieron.

También sobresalen las conquistas de varios récords nacionales y personales, con los cuales disfrutó la afición, entre ellos los “escalofriantes” 105 jonrones de Santiago de Cuba en la fase regular, que no obstante se quedó fuera de la fase de play off, principalmente porque sus poderosos bateadores Yoelkis Guibert y Yoel Yanqui, no completaron la serie por cumplir contrato con el club nicaragüense Indios del Bóer.

Pero ellos no fueron los únicos, y este es un tema que amerita pensarse, en aras de la calidad de la temporada.

Hay fisuras a remediar, las mismas de la anterior campaña: exceso de errores y bases por bolas; exigir el cumplimiento al pie de la letra de lo indicado a cada estadio por el grupo de la Comisión Nacional de Beisbol que los revisa antes del inicio de la campaña.

Esa, precisamente, fue la causa fundamental de algunos partidos suspendidos, que se debieron recuperar al finalizar el calendario, pues no estuvieron preparados para enfrentar el paso de las lluvias por el territorio oriental.

Esa falta de previsión arrastra la extensión del calendario más allá de lo previsto, y complica la preparación de las selecciones para intervenir en eventos internacionales.

Si aspiramos a que nuestra Serie Nacional responda con mayor voto favorable de la afición, en el orden competitivo debemos extirpar un mal vivido, por demás sin precedente, en este calendario: la utilización de jugadores impropios, tarea que corresponde no solo al mentor del conjunto, sino también a todos sus entrenadores.

Tampoco se puede seguir admitiendo los pelotazos intencionales de los pitchers, ni las continuas protestas de los bateadores por el conteo de los árbitros.

En torno al arbitraje, reconocer que no todos los grupos de trabajo están integrados por cuatro árbitros de nivel. Esto amerita, entonces, que algunos de los más avezados, como Lionel García, Omar Peralta y Jorge Niebla, ofrezcan cursos de capacitación.

Como tal, la edición número 64 recién finalizada, a pesar de esas lagunas, exhibió paridad, más allá de la calidad que urge incrementar.

Pelea de todo tipo hubo en el play off. Lástima que la final se haya ido de un solo lado.

(Tomado de Jit.cu)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *