Un Viaje a la Historia en el Museo del Ejército Central

La brisa cálida del Caribe acariciaba mi rostro mientras me acercaba al Museo del Ejército Central en Matanzas, un lugar que prometía ser un viaje a través del tiempo, donde las balas y los cañones cuentan historias de valor, resistencia y sacrificio.

Por: Melanys Ramos Hernández, estudiante de Periodismo 

La fachada del museo, austera pero imponente, se erguía ante mí como un guardián de memorias olvidadas.

Al cruzar las puertas, el aire se impregnó de un ligero olor a metal y madera envejecida. La primera sala me recibió con una serie de uniformes, cada uno con su propia narrativa. Las vitrinas estaban repletas de medallas, insignias y documentos que hablaban de héroes anónimos y de batallas que habían marcado el rumbo de la historia cubana. El historiador que nos acompañaba en el viaje con su mirada profunda, se acercó para ofrecernos una breve charla sobre la importancia de cada pieza expuesta. Sus ojos brillaban al recordar.

Continué mi recorrido por las salas temáticas, donde la historia de la independencia cubana cobraba vida. Fotografías en blanco y negro mostraban a guerrilleros en plena lucha, sus rostros marcados por el sudor y la determinación. Uno podía casi escuchar el estruendo de los disparos y sentir la tensión en el aire de aquellos momentos decisivos ,con imágenes vibrantes que contrastaban con el silencio reverente del museo.

Los visitantes se agolpaban a su alrededor, tomando fotografías y tocando su fría superficie, como si quisieran conectar con el pasado

Cada rincón del museo parecía contar una historia. Desde las armas utilizadas en conflictos hasta los retratos de líderes militares, todo estaba meticulosamente dispuesto para educar y recordar

Salí del museo con una sensación ambivalente: el peso del pasado aún resonaba en mis pensamientos, pero también había una chispa de esperanza. La historia es un maestro severo, pero también un recordatorio constante de la importancia de aprender de nuestros errores. Mientras caminaba por las calles de Matanzas sentí que cada paso era un eco del legado que llevamos dentro, un recordatorio de que la memoria histórica es vital para construir un futuro más justo.

El Museo Militar no solo es un lugar para recordar, es un espacio donde el pasado se entrelaza con el presente, invitando a cada visitante a reflexionar sobre el costo de la libertad y la importancia de la paz. En Cuba, como en muchos lugares del mundo, la historia no se olvida; se vive.

Author: Melanys Ramos Hernandez

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