Ella, aunque solidificó su técnica en la Escuela del Royal Ballet de Londres desde muy jovencita, tiene sus raíces en el Teatro Colón de Buenos Aires, tan ligado a la historia del ballet cubano. En 1949 ellos, en inolvidable gesto, dieron auxilio al desamparado Ballet Alicia Alonso, víctima de un empresario oneroso que los estafó y dejó sin amparo en Santiago de Chile. No sólo prestaron mallas, zapatillas, maquillaje y otros elementos escénicos para que pudieran debutar en Argentina, sino que le dieron coraje y apoyo para continuar su cruzada artística por Latinoamérica. En 1954 le abrieron las puertas para hacer en ese bello teatro el estreno en América Latina de la versión completa de El lago de los cisnes y en 1958 a Alicia Alonso para el montaje de su icónica Giselle, acompañada de valiosas estrellas argentinas. Y en 1959, a la Compañía toda. Después Marta García llevaría el aliento cubano para dirigir su elenco artístico, al que dieron apoyo Orlando Salgado y Ricardo Reymena.
Antes Carlota Pereyra brilló ante el público cubano, sentando una tradición que continuarían nombres refulgentes como los de Liliana Belfiore, Silvia Basilis, Raquel Rosetti y Paloma Herrera, entre otras. Y entre los “cavaliers” a Rodolfo Rodríguez, Julio Bocca, Maximiliano Guerra e Iñaki Urlezaga, todos aplaudidos en La Habana.
Con ella revivimos los lazos amistosos que forjaron también Oscar Araiz, Gustavo Mollajoli, Mario Galizzi, Rodolfo Lastra, Lidia Segni. Oscar Viaño, Alicia Sanguinetti, Ángel Fumagali, Agustina Llumá, Juan Lavanga y Jorge Fama, y otros siempre recordados. Y las grandes damas como Olga Ferri y Esmeralda Agoglia que le dieron señorío al Festival nuestro como invitadas de honor.
Todo ello pudo verlo la memoria del corazón de los amantes del Ballet cubano en esas dos representaciones de Don Quijote los días 28 y 30 de diciembre, en la Sala Avellaneda de nuestro Teatro Nacional.
Marianela ha volcado sus sentimientos en un emotivo post, que siempre agradeceremos. Ella, junto al formidable Patricio Revé, enaltecieron sus respectivas escuelas.
En el Centenario del Ballet Estable, meses atrás, Viengsay Valdés llevó el tributo cubano al Colón y ahora Marianela hizo felices a los cubanos, entregándonos dos “lecciones” de arte puro.
Gracias por traernos esos mensajes de Belleza y Amistad.

















