Mujeres embarazadas y enfermedades de transmisión sexual: un riesgo silencioso

 El embarazo suele ser una etapa de esperanza, de ilusión por una nueva vida. Sin embargo, para muchas mujeres también puede convertirse en un momento de vulnerabilidad cuando aparecen las enfermedades de transmisión sexual, conocidas como ETS.

Por: Yulislaysis de la Caridad de la Torre Diaz, estudiante de Periodismo

Estas infecciones, que se transmiten principalmente por contacto sexual, representan hoy una preocupación importante para la salud pública en el mundo y también en Cuba.

Entre las más frecuentes se encuentran la sífilis, la gonorrea, la clamidia y el VIH. Enfermedades que, si no se detectan a tiempo, pueden provocar complicaciones graves tanto para la madre como para el bebé.

Según la Organización Mundial de la Salud, las mujeres embarazadas con sífilis tienen hasta diez veces más riesgo de sufrir complicaciones durante el embarazo.

Las consecuencias pueden ser severas: partos prematuros, bajo peso al nacer, infecciones neonatales e incluso muerte fetal.

Pero ¿qué factores están influyendo en el aumento de estas infecciones?

Uno de los principales es la falta de educación sexual. Diversos estudios señalan que las mujeres jóvenes con poca información sobre salud sexual tienen más probabilidades de asumir prácticas de riesgo.

A esto se suma otro problema: el acceso limitado a métodos de protección.

En lugares como la provincia de Matanzas, la escasez de preservativos en farmacias ha obligado a muchas personas a buscarlos en el mercado informal, donde los precios pueden llegar a ser hasta cinco veces más altos que el valor regulado.

Datos del Centro Nacional de Epidemiología indican que en los últimos años se ha registrado un aumento de aproximadamente un 30% en los casos de sífilis y un 25% en los de clamidia entre mujeres embarazadas.

Incluso, los reportes más recientes alertan sobre un incremento del 50% en los casos de sífilis congénita en los últimos tres años.

Detrás de estas cifras también existen factores sociales y económicos. EnMujeres con menos recursos tienen menos acceso a servicios de salud, a pruebas diagnósticas y a información sobre cómo protegerse.

A esto se suma el estigma. Muchas mujeres temen ser juzgadas o señaladas, y por eso retrasan la búsqueda de atención médica.

Ante este escenario, especialistas coinciden en que la solución pasa por varias acciones: fortalecer la educación sexual desde edades tempranas, garantizar el acceso a métodos de protección y ampliar las pruebas de detección temprana en los servicios de atención prenatal.

La salud materna es un pilar fundamental para cualquier sociedad. Proteger a las mujeres embarazadas significa también proteger a las nuevas generaciones.

Porque detrás de cada embarazo hay una vida en camino… y garantizar su bienestar comienza mucho antes del nacimiento.

Foto tomada de Internet

Author: Yulislaysis de la Caridad de la Torre Diaz