Además reafirmará el apoyo al sistema multilateral sin discriminaciones y la reforma de la Organización Mundial de Comercio para enfrentar las repercusiones del unilateralismo, el proteccionismo y las prácticas de acoso.
Según adelantó el Ministerio de Relaciones Exteriores, durante la cita China asumirá una actitud responsable en los debates, pero defenderá sus derechos legítimos y no permitirá que se aborde la actual situación de Hong Kong porque el foco de la reunión en Osaka es la economía global.
La cancillería enfatizó en que se trata de un asunto interno y el gobierno central apoya las medidas tomadas por las autoridades de esa región administrativa especial para mantener el orden social y el cumplimiento de la ley.
Además de las actividades del G20, el gobernante chino asistirá a una cita informal del grupo Brics, integrado por su país, Rusia, India, Sudáfrica y Brasil, sostendrá conversaciones con algunos líderes africanos y con el primer ministro nipón, Shinzo Abe.
Pero el foco de su estancia en la nación vecina serán las pláticas con su homólogo estadounidense, Donald Trump, sobre las diferencias económicas y comerciales que mantienen enfrentados a sus países desde el año pasado.
Se espera que esa reunión arroje algún consenso para detener la guerra tarifaria, al igual que el cara a cara de diciembre pasado en Argentina.
No obstante, China advirtió que se mantendrá apegada a sus principios de equidad, respeto y beneficio mutuo para llegar a un punto medio en las desavenencias, e insiste en la necesidad de hacer concesiones en ambos lados y asumir un compromiso si se quiere sellar el conflicto.
Cuando Xi y Trump dialogaron en Buenos Aires pactaron una tregua de tres meses que se prolongó durante seis y se rompió en mayo anterior con el alza arancelaria por parte de Washington sobre productos del gigante asiático.
Beijing reciprocó el golpe y trabaja en varias medidas que le permitan proteger los intereses nacionales y a sus empresas minimizar los efectos de la confrontación.









