Se dice que las vivencias de los primeros años de vida se convierten para todos en el más fuerte, agradable y duradero recuerdo que conservan en la memoria los seres humanos.
En la medida que más y más me alejo de aquella maravilla de etapa, a pesar de la pobreza de muchos y las dificultades de tantos, más se me encarna en la vida, se me hunde en los huesos y se me agarra del alma con su carga de inocencia, ingenuidades y sueños.









