A orillas de la carretera que atraviesa Palpite un piquete de jóvenes no lo pensó mucho para entablar un amistoso encuentro de voleibol.
Gracias al Inder consiguieron la net y la pelota. Desde entonces las tardes del barrio ya no son las mismas. La propia agitación del juego y las ganas de pasarla bien contagia a todos, incluso a los pasantes que muchas veces se detienen para ver la calidad de los improvisados deportistas.
Ideas así siempre se agradecen, aunque se piense un momento en la cercanía de los autos que muchas veces pasan a altas velocidades por el lugar, aun así ver s los jóvenes enfrascadas en la sana diversión de practicar deportes.
Las risas, los padres y vecinos apoyando, provoca una agradable sensación. Cuenta Mercedes, una de las mayores activistas de la Ciénaga que pretenden consolidar estos encuentros, e incluso asegura que los mayores también hacen sus esfuerzos, porque si bien gana en experiencia los años no perdonan. Mas no importa, lo que vale es el intento, porque la práctica del deporte siempre favorece a cualquier comunidad por los saldos positivos que siempre deja.(Tomado periódico Girón)









