Un parto de emociones compartidas

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Esta es la historia de Yanet García Ruano, resultado de la perseverancia, el amor y el deseo de ser madre.

Hace 20 años esta mujer, enfrentó una operación del interior donde le extirparon las dos trompas y un ovario y ahí perdió las esperanzas de ser madre. Yanet también tiene Lupus y si los médicos no le aprobaban la posibilidad de realizarse una inseminación in vitro perdía su última oportunidad.

Quiso el destino regalar a esta matancera, por partida triple, una de las satisfacciones más grande de ser mujer.

El médico me llama por la tarde a la casa  y cuando mi esposo coge el teléfono le dice en tono jodedor “guajiro apriétate los pantalones que esto viene duro”. Por los análisis realizados ya se sabía que venían más de dos niños en camino, plantean orgullosos Yanet y Juan Gualberto.

Para Yanet fue un momento que nunca va a olvidar. El nerviosismo se apoderó de ellos y lágrimas intermitentes colmaron la alegría de la familia. Era increíble que luego de varios intentos hubieran logrado el embarazo. Yanet no creía  que  iba a ser madre.

Ahora los padres sonriendo afirman que buscaban un hijo y el destino le mandó tres. Luego de una inseminación in vitro, a las 29 semanas con 6 días del pasado 8 de enero, nacían Brandy, Glenda y Randy para alegría de quienes vivieron los intensos momentos de su gestación.

Según el Doctor Gerardo Robaina Castellanos, Jefe de Servicios de Neonatología del Hospital Materno de la ciudad de Matanzas para el día del parto había un equipo de tres especialistas, dos enfermeras y residentes para la atención diferenciada que requiere el momento.

El parto pre-término anunciaba cuidados especiales y el accionar de los servicios del personal de la sala de neonatología del Hospital Materno Julio Rafael Alfonso Medina.

Las principales complicaciones tendían a las que estaba sometida la madre en la cesárea debido a la anestesia y al acto quirúrgico. Un gran volumen en el útero podía traer consigo algún sangramiento que podía complicar la situación, afirma el Doctor Armando Arechavaleta Ugarte, especialista en primer grado en Ginecostetricia.

Los días posteriores al parto quizás fueron los más duros para estos padres, pues los niños se complicaron y se reportaban de graves. No contaban con uno-afirma Yanet- y fue algo doloroso. Pero ahora puedo decir muy feliz que ahí están los tres.

Ahora Yanet y Juan Gualberto se las agencian para ver crecer tres hijos a la vez.

Es verdad que es difícil tres porque se despiertan a la vez,  a la hora de alimentaros, cargarlos, darle el pecho, pero no es tan difícil, dice muy conforme la madre. Para Juan Gualberto en este nuevo comienzo lo principal es darles a sus hijos la educación que le dieron a ellos y verlos crecer con mucha salud.

Así un vientre con trillizos se convierte en una historia que ya emite luz propia. Un encuentro de sacrificios, ternura y el inicio de emociones compartidas.

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