En las últimas semanas Le Pen promovió una consulta entre los militantes para decidir sobre la transformación, y este viernes comunicó que la nueva denominación fue apoyada por más del 80 por ciento de los participantes en la votación.
La líder ultraderechista asumió en 2011 las riendas de la formación fundada en 1972 por su padre, Jean-Marie Le Pen, y desde entonces comenzó las acciones dirigidas tomar distancia de la tendencia ultra radical de las primeras décadas.
Esa labor le permitió ampliar considerablemente el apoyo ciudadano y en las elecciones presidenciales del año pasado, logró convertirse en la segunda candidata más votada y pasar a la segunda vuelta con un respaldo inédito en la historia de su formación.
Tras los comicios, la política mostró su decisión de profundizar la refundación del partido con pasos más contundentes, entre los cuales el cambio de nombre está considerado uno de los más importantes.
El hecho generó la reacción inmediata de Le Pen padre, quien afirmó que se trata de una traición, ‘un vergonzoso intento de borrar la identidad’, y ‘el golpe más duro sufrido por el partido desde su fundación’.









