UEB Alevinaje Calimete: Sembrar en agua dulce

Muy cerca de la Autopista Nacional, casi en la franja que delimita las provincias de Matanzas y Cienfuegos, se ubica la Unidad Empresarial de Base (UEB) Alevinaje Calimete. Mucho antes de construir aquí esta estación, el área se dedicaba a la producción de hortalizas, fundamentalmente de pepinos, aunque también en sus tierras se cultivaron la caña de azúcar y el arroz.

La apertura de los años 90, en el pasado siglo, posibilitó realizar un estudio de las potencialidades de la Ciénaga de Zapata con fines de producción de peces de agua dulce. Luego, análisis hidroquímicos e hidrográficos caracterizaron el ecosistema acuático  de la región, determinándose así la necesidad de construir una estación de alevinaje mixta, capaz de suministrar alevines de tilapia y cipínidos suficientes para más de 1 300 hectáreas (ha) en la zona centro occidental de la Ciénaga.

 

En la actualidad el centro cuenta con 12 ha compartidas entre los estanques de tierra, 20 piscinas hormigón de 200 metros cúbicos de capacidad; salas de incubación y de procesos de laboratorio; almacén; aula de capacitación y cocina-comedor.

 

Ya en 1991 se logró iniciar la producción con reproductores de tilapia traídos del medio natural, con el reto de ser en ese lapso la mejor entidad de su tipo en el país.

 

Hoy el silencio que reina en el apartado paraje no disminuye la fuerza y voluntad de los 36 trabajadores de la UEB Alevinaje Calimete, cuya distinción es además la cortesía y el buen trato.

 

Según Ángel Torres Alfonso, técnico principal, el objeto social de la Unidad consiste en obtener larvas y alevines para suministrarlos a Pescamat.

 

Dijo el experto que en este 2018 pretenden alcanzar cifras elevadas: 2 millones de larvas de tilapia y 40 millones de larvas de ciprínidos; en tanto de alevines 1 millón y 3 millones, respectivamente.

 

Por su parte Demetrio Naranjo Paret, jefe de producción, elogió los beneficios  de las dos incubadoras fabricadas en la República Popular China, donde los huevos se convierten en alevines en un lapso de 72 horas.

 

Sin embargo, lo más apasionante para Lázaro Barrios Paret, técnico en aseguramiento y director adjunto, resulta explicar cómo en el caso de la tilapia se realiza el proceso de reversión, cuando la hembra se convierte en macho, pues este desarrolla más rápido y, por ende, crece y engorda.

 

“Más tarde, los alevines se transfieren a otras unidades con un peso aproximado de 10 gramos y entre cuatro y cinco centímetros de longitud”, explicó.

 

Y no por último, la opinión del joven Yoelvis Martínez Rodríguez es menos trascendente: “Llevo ocho años aquí. Mi trabajo requiere de mucha responsabilidad, pues de él depende la captura y después la alimentación del pueblo. Es como sembrar una semilla. De ella se deriva todo lo demás”.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *