En Matanzas, muy pocas personas sabrían identificar a una mujer llamada Celaida Menéndez, nacida en esta Ciudad de ríos, puentes, leyendas y misterios el 16 de febrero de 1944, pero bastaría decir Maricusa para que varias generaciones de alumnos suyos sonrían ante el recuerdo de alguien que ha vivido la música desde la intensa experiencia de la pedagogía. Pero es mejor que sean sus palabras las que nos cuenten…
“Yo parto de una familia de músicos y pedagogos, graduada del conservatorio, doy clases formalmente. Después doy clases a la Escuela de Artes.¨ Yo, si volviera a nacer, volvería a ser Maricusa, Yo no puedo optar por la música o la pedagogía; Está todo mezclado dentro de mí. A través de la música se puede lograr la felicidad, dejar de estar triste. Aspiro a que mi música pudiera ser disfrutada como mis libros; quisiera que fuera una música para aliviar, para incrmtar energía, para volver a emprender la vida Yo quisiera dejar un rastro en la vida, yo tengo los libros y los discos, pero hace muchos años, que estoy tratando de dejar un rastro…”
Por: Luis Ortega Galera.









