Lo más difícil de la vida es vivirla. Si antes te preocupaba jugar hasta tarde con los amigos de la cuadra, esperar ansioso las aventuras televisivas y bañarte en el primer aguacero de mayo, esas ya no son tus distracciones porque el tiempo pasa.
Así llega el trabajo, la familia, la responsabilidad y en ocasiones te enfrentas a contextos que te desestabilizan y te sacuden el alma. Situaciones que sabes pueden ocurrir, pero nunca estás preparado para enfrentarlas. Realidades que te cambian, que te hacen cuestionar y valorar que significa tu vida.









