Cuba se adentra en senderos renovadores que propiciarán afrontar desafíos con solidez y respuestas concretas a una situación interna que necesita de cambios y legalizaciones.
Esta disposición conceptual y realista permite la toma de decisiones que lleva un país, dentro de un entorno internacional convulso y variable, para enraizar nuestro sistema socialista cubano, de profundas esencias martianas y fidelistas.
Con la aprobación del proyecto de reforma constitucional, precisamente en el primer período ordinario de sesiones de la novena Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, se echa a andar la vía del consenso colectivo, inédita y propia que ha permitido mantener la unidad de la Revolución durante 60 años.
Se han modificado la mayoría de los artículos e incorporado nuevos, a tenor de la fenomenología de la nación, sus bases culturales, sociológicas y económicas.
Lo más importante, en mi opinión, es consolidar el espíritu democrático y participativo del pueblo hacia la adopción de sus más relevante leyes. Este paso fortifica las convicciones y permite a las masas manifestar sus criterios y colaborar, a partir de puntos de vista lógicos y revolucionarios, con las futuras decisiones de la más alta dirección del país.
Es un proceso imprescindible y debe mantenerse a toda costa, pues ya constituye un método infalible para despertar el sentido de pertenencia y reciprocidad entre el Partido, el Gobierno y las masas populares.
Cercana la conmemoración de la Gesta del Moncada, los cubanos estamos de nuevo dispuestos a enfrentar nuevas batallas por la independencia de la Patria y la consolidación del socialismo, asentado en una voluntad suprema de justicia social.
(Tomado de Radio 26)









