Heridas, moretones, cicatrices y otros daños físicos suelen ser las huellas más visibles que deja la violencia física. Esa que es la más evidente y fácil de identificar, pero que se presenta como parte del ciclo de maltrato al que son sometidas algunas féminas.
Otros tipos de violencia anteceden a esta que deja golpes y lesiones como rastro de la agresión sufrida. Al inicio es común en las relaciones de pareja y familiares que transcurran actos menos perceptibles como la amenaza, el insulto o los gritos.









