Cada 5 de junio, desde el año 1997, se celebra en Cuba el Día Mundial de Medio Ambiente, jornada que sirve como pretexto a quienes habitamos en el Planeta Azul, para recordar la imperiosa necesidad de preocuparnos y ocuparnos por su preservación.
Esta celebración fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1972, en coincidencia con la primera cumbre mundial sobre medio ambiente: la Conferencia de Estocolmo sobre el Medio Ambiente Humano.
Las Naciones Unidas, conscientes de que la protección y el mejoramiento del medio humano es una cuestión fundamental que afecta al bienestar de los pueblos y al desarrollo económico del mundo entero, propuso la fecha.
En Cuba se pone especial énfasis en el cuidado del entorno. El primordial objetivo consiste en lograr una armonía perfecta entre el crecimiento económico, la protección del medio ambiente y el uso racional de los recursos naturales a nuestro alcance. También se trabaja por mitigar los efectos nocivos del cambio climático para garantizar la supervivencia, el bienestar y la seguridad de las actuales y futuras generaciones.
La celebración de este día nos brinda la oportunidad de ampliar las bases de una opinión pública bien informada y una conducta de los individuos, de las empresas y las colectividades, inspirada en el sentido de la responsabilidad en cuanto a la conservación y la mejora del entorno.
El principal reto resulta lograr que cada día sea 5 de junio, que no sea necesaria una fecha en el calendario para cuidar el entorno, velar por nuestro futuro y la calidad de vida de nuestro hijos.









