El sentido que universalmente tiene el primero de junio y que por desdicha no es en todos los países atendido como debiera ser, nos convoca a los adultos de todas las edades a una reflexión, inteligente y amorosa con relación a los que saben querer.
De más está hacer mención de las garantías y atenciones de que gozan los niños cubanos, pero las garantías y atenciones que debemos entregarles en el entorno familiar y social, esas nos pertenecen a los hombres y mujeres responsabilizados con su formación y preparación para el futuro.









