Peligro, bocinas traperas

Todos los días escucho estos temas, y les aseguro que no es por mero placer, tampoco se trata de preferencia musical. Es que desde temprano me obligan una y otra vez a maltratar mis oídos con esas canciones denigrantes.

Sí, me obligan, porque aunque no me violenten para encerrarme en un cuarto oscuro con números Trap a todo volumen, lo hacen de una forma más sublime, pero agobiante igual.

Ahora la música no se consume solamente en los mp3, mp4 o los móviles personales. La música se comparte y se impone por toda la ciudad gracias a las bocinas portátiles que continúan entrando al país por diferentes vías.

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Author: Wendy Pedroso Martinez

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