Paracaidistas Matanceros, sí a la Revolución

Once y treinta de la mañana en el Centro Internacional de Paracaidismo de Varadero. Los preparativos para una actividad en saludo al 59 aniversario del triunfo de la Revolución comienzan en estos predios. El ambiente de alegría y regocijo se transmite de sonrisa en sonrisa.

En el patio comienza el chequeo de todos los paracaídas y cada volador dobla y acomoda el suyo. Luego viene la inspección del equipo de seguridad con el paracaídas de emergencia, las anillas de apertura, las cámaras y los instrumentos que indican presión, altura y tiempo de salto. Entre calentamientos y estirones transcurre la preparación previa de los paracaidistas que incluye simulaciones de salto en una réplica a tamaño real de la puerta del avión.

Es un proceso largo pero necesario, que garantiza la seguridad de la maniobra hasta en situaciones muy complicadas. A través de tráfico aéreo se obtiene el permiso de vuelo y comienza el abordaje del avión AN-2 perteneciente a la Empresa Nacional de Servicios Aéreos. El piloto enciende el motor y el ruido estrepitoso de sus aspas anuncian el comienzo de la aventura.

Un despegue rápido de la avioneta rusa atrapa la mirada de todo curioso. El conteo regresivo solo depende ahora del piloto, guía de un grupo de trotamundos con plaza fija en el cielo. Las bromas sirven para relajar un momento de tensión hasta para los más veteranos.

La magia, está a punto de comenzar. Una caída libre de 20 segundos enajena la mente mientras se contempla la hermosa vista de la playa de Varadero.

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