¡Que gran valía posee un ser humano que es capaz de poner en peligro su vida por salvar las de otros!
Ese fue mi primer pensamiento cuando supe por nuestros medios de comunicación que una brigada compuesta por personal de la salud cubana iría hasta el continente africano para combatir la terrible epidemia del Ébola.
Médicos y enfermeros de la Mayor de las Antillas viajarán durante este mes de octubre hacia Sierra Leona para cumplir con una importante labor humanitaria.
Pero aun siendo consciente de la necesidad apremiante, de las miles de personas contagiadas que necesitan atención, no dejaba de pensar en las familias que quedarán de este lado del planeta, preocupadas por la salud y el bienestar de sus seres queridos que marcharán en un viaje del cual no tienen la certeza de regresar con vida.
Pensé también en como otros países envían soldados a mutilar niños, mujeres, ancianos… mientras que Cuba, esta Isla con cientos del imitaciones materiales, da sus mejores retoños por la salud del planeta.
Confío en que la preparación y prudencia de nuestros galenos les permitan regresar con la satisfacción del deber cumplido. El pueblo cubano quedará a la espera de sus hijos y orgulloso una vez más de quienes prefirieron estar allí, al lado del deber.









