Dos meses restan para que rompa la molienda cañera en Matanzas. Como en zafras anteriores, las declaraciones oficiales vuelven a acentuar aspiraciones de cumplir planes de producción sobre bases de superiores indicadores de eficiencia, aprovechamiento de la materia prima y calificación de los operarios.
Valen las intenciones reiteradas. Pero es oportuno recordar que en las últimas cuatro zafras, Matanzas incumplió esos propósitos, a pesar de disponer de las mejores cañas del país.
Este año el programa apunta a que sea el ingenio Mario Muñoz, de Los Arabos, el que inicie la contienda a finales de noviembre. Sus más longevos trabajadores recuerdan cuando – la que sigue siendo la más joven industria azucarera cubana- brilló en zafras pretéritas, lo que hoy urge reeditar.
El Jesús Rabí debe moler desde el primero de diciembre, el Méjico el nueve y el René Fraga el 17; ambos en ese mes, de acuerdo con el calendario oficial.
¿Podrá este año la agroindustria cañera superar sus registros de las últimas campañas y aportar a la producción material de la provincia los valores que exige la ejecución del plan anual, hoy en déficit?
No se pueden confundir deseos con realidades.
Por ello, es menester que no se olviden las lagunas identificadas al término de la última campaña y se aprovechen los dos meses que aun restan para activar el primer tándem.
Matanzas, que décadas atrás llegó a ser reconocida potencia azucarera y cuya cultura de hacer azúcar sirvió de base a la capacitación de trabajadores de otras provincias, también sufrió la pérdida de ese potencial con la desactivación mayoritaria de este sector por razones de fuerza mayor.
Los azucareros matanceros de hoy, con la humildad que caracteriza a los grandes, necesitan retornar a la senda de la maestría en el oficio sobre la base constante del aprendizaje y el análisis de lo posible para que el propósito enunciado de cumplir planes, de verdad se materialice en más azúcar y menos costos en la zafra 2014-2015.
(Tomado de Radio 26)









