El Servicio de Bomberos y Emergencias de Queensland ha confirmado que hasta ahora no ha habido muertes aunque los daños en infraestructuras habitacionales son considerables.
Asimismo los incendios han devastado más de nueve mil 300 hectáreas en el Parque Nacional Yuraygir, en Nueva Gales del Sur, estado limítrofe al norte con Queensland y es probable que el conteo de daños aumente una vez que se verifiquen las áreas consumidas por el fuego.
El peor incendio ocurrió en Sunshine Coast, donde permaneció una advertencia de emergencia para los residentes de Peregian Beach, Peregian Breeze Estate, Marcus Beach y Weyba, asegura la Australian Associated Press.
La policía ha establecido una fuerza especial para investigar los incendios, que continuará durante el fin de semana, mientras el estado se recupera de los daños y desplazamiento de la propiedad.
Según climatólogos y expertos en incendios forestales, la sequía se ha combinado con un invierno cálido lo cual alimenta las posibilidades de los siniestros.
Además, el reciente calentamiento estratosférico repentino sobre la Antártida mantiene las condiciones cálidas y secas en Nueva Gales del Sur y el sur de Queensland.
Se pronostica que las condiciones cálidas y secas continúen durante el resto del año.
Asimismo, los bosques se encuentran en un estado en el que incluso una pequeña fuente de ignición puede causar problemas importantes, advirtió Richard Thornton, del Centro de Investigación Cooperativa Bushfire y Natural Hazards.
Andrew Watkins, de la Oficina de Meteorología, dice que la mitad sur de Australia ha experimentado los meses más secos de enero a agosto.
El informe del estado del clima de la Oficina de Meteorología del año pasado mostró que el índice general de peligro de incendio había aumentado en los últimos 40 años en gran parte del sur de Australia.









