Si usted transita por las calles del municipio de Perico con frecuencia, seguro un pregonar le llamará la atención. Y aun mayor será su asombro cuando vea la destreza de quien lo dice, a pesar de apoyarse en un bastón para caminar y llevar gafas negras en una evidente muestra de falta de visión. Él es Mario Sanabria, a quien un fatal accidente le robó la posibilidad de ver.
¨Estaba en la escuela de Jagüey Grande estudiando el noveno grado y tuve un accidente con un porta parle, estábamos recogiendo naranjas. En ese momento no perdí la visión, pero al cabo de varios meses empecé a tener problemas en el ojo izquierdo (…) ¨









