Los ataques sónicos nunca existieron, advierte científico de Cuba

La tesis esgrimida por el gobierno de Estados Unidos de los ataques sónicos contra sus diplomáticos aquí carece de argumentos científicos y sigue sin demostrarse, advierte hoy el especialista cubano Nelson Gómez.

 

El doctor en Ciencias Médicas publicó un artículo en el portal digital Cubadebate, en el que insiste en que la Casa Blanca apela a esa justificación para sembrar miedo en los turistas que deciden escoger a la mayor de las Antillas como destino.

‘Hemos ofrecido múltiples argumentos científicos que demuestran que no existió ningún ataque ni se ha identificado algo que haya lastimado a los diplomáticos estadounidenses’, subraya.

Estados Unidos utilizó el tema del alegado daño a sus funcionarios en la embajada reabierta en julio de 2015 para retirar a la mayor parte de su personal, expulsar a varios diplomáticos cubanos de Washington y emitir una alerta de viaje sobre la isla, con lo que tomó forma el retroceso en las relaciones bilaterales adelantado por el presidente Donald Trump.

Gómez denuncia que pese a la falta de pruebas, continúa el argumento de las lesiones de la sustancia blanca cerebral de los funcionarios norteamericanos.

‘Inicialmente se hizo referencia a la posibilidad de una conmoción cerebral en algunos de los afectados. Al quedar demostrado que este trauma cerebral ligero era imposible, plantean que los síntomas y signos presentados por los enfermos son similares a los observados en una conmoción cerebral’, precisa.

De acuerdo con el profesor titular y jefe del Servicio de Neurología del capitalino hospital Hermanos Ameijeiras, cambiaron los términos, pero el objetivo sigue siendo el mismo: hacer creer a la opinión pública estadounidense y mundial el diagnóstico de afectaciones derivadas de los supuestos ataques.

El 6 de diciembre de 2017, el periódico Nuevo Herald publicó en un artículo que ‘los exámenes médicos revelaron que los diplomáticos estadounidenses desarrollaron cambios en los tramos de la materia blanca’.

‘Nunca se ha demostrado que las ondas acústicas sean capaces de alterar los tramos de materia blanca en el cerebro. El hecho de encontrar alteraciones de la sustancia blanca no establece una relación de causalidad con los presuntos ataques acústicos’, afirma.

Según Gómez, en las lesiones de la sustancia blanca podría construirse la nueva justificación del gobierno de Estados Unidos para tratar de demostrar que se ha producido un daño estructural en el cerebro de funcionarios y familiares.

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