Las emergencias recurrentes en la gestión de residuos sólidos en Roma

En un fuerte contraste con su majestuosidad y patrimonio de incalculable valor histórico y cultural, Roma enfrenta hoy una de sus crisis recurrentes en el sistema de gestión de residuos sólidos.
La basura se acumula por doquier, fenómeno acentuado en el período festivo de Navidad y Año Nuevo, con todo lo que representa desde el punto de vista estético, sanitario y de afectación al medio ambiente.

Ante la saturación de los contenedores diseminados por la ciudad, sus habitantes, tanto en zonas residenciales como comerciales, dejan las bolsas con desechos en el suelo hasta formar vertederos improvisados en toda la geografía romana, incluidos lugares del centro histórico.

Según datos suministrados por la empresa municipal encargada de la gestión integrada de servicios ambientales (AMA), la Ciudad Eterna produce diariamente unas cuatro mil 600 toneladas de residuos sólidos, dos mil de las cuales corresponden a materiales recogidos de manera diferenciada para el posterior reciclaje.

En todos los municipios existen los medios a disposición del público para la recolección diferenciada de vidrio, papel y cartón, plástico y metal, alimentos y otras materias.

El problema radica en la insuficiente capacidad de las plantas de tratamiento para procesar los desechos generados por la capital, obligada a buscar apoyo en otra decena de regiones y tres países extranjeros.

La situación entró en crisis a partir de octubre de 2013, tras el cierre por incumplimiento de las normas europeas, del vertedero de Malagrota ubicado en una finca al oeste de la ciudad, donde se depositaban todos los desechos sólidos de Roma y algunas localidades vecinas, sin tratamiento preventivo.

A la gravedad del fenómeno se refirió el 20 de diciembre último un informe de la comisión parlamentaria de investigación sobre actividades Ilícitas vinculadas al ciclo de los desechos y los delitos ambientales en su entorno, elaborado con datos aportados por representantes de instituciones del sector.

Según el texto, la fragilidad, rigidez y precariedad del sistema actual de tratamiento y disposición de los residuales provoca frecuentes interrupciones del servicio.

En una audiencia de esa comisión, efectuada en agosto de 2016, el entonces presidente interino de AMA, Daniele Fortini, confirmó la inexistencia de un ciclo integrado de residuos urbanos en Roma.

El directivo calificó el problema como ‘un punto de vulnerabilidad muy fuerte’ para la seguridad higiénica y sanitaria en la gestión de un área tan importante y comparó la situación prevaleciente en la capital italiana con la de otras urbes del continente.

Explicó que en las capitales europeas el ciclo integrado en el perímetro de sus áreas metropolitanas, procesa el 98 por ciento de los residuos como promedio, mientras que en Roma abarca sólo el 36, por lo que depende de 62 plantas ubicadas en otras 10 regiones y tres países extranjeros, para procesar el 64 por ciento restante.

En una comparecencia anterior, Fortini informó que de Roma parten diariamente 163 camiones de gran porte cargados de desechos, hacia 55 lugares diferentes situados en otras ocho regiones del país, de manera que cualquier imprevisto puede poner en peligro el esquema de trabajo.

Citó como ejemplo la posibilidad real de que una interrupción del tráfico en alguna de las carreteras durante varias horas pueda provocar una emergencia, más aun si se trata de un fin de semana.

La interrupción de la cadena con motivo del puente festivo del 8 al 10 de diciembre y los días posteriores de celebraciones por la Navidad y el Año Nuevo, durante las cuales la aumentó la generación diaria de desechos, fue precisamente una de las causas de la emergencia actual.

Al incremento de los residuales se unió la prohibición de circulación fuera de la ciudad de los camiones transportadores y el cierre de las plantas para la gestión inicial de los residuales durante las jornadas festivas, con la consecuente ralentización del flujo una vez reiniciadas las labores.

Otro aspecto que contribuyó al deterioro de la situación fue la reciente conclusión del acuerdo con Austria a donde se enviaban 70 mil toneladas anualmente y las dificultades para concertar nuevos convenios con otras regiones, obstaculizados por aparentes motivos políticos.

De una parte los gobernadores de Lacio y Emilia Romaña, ambos miembros del gobernante Partido Democrático, y de la otra la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, exponente del opositor Movimiento 5 Estrellas, cuando apenas comienza la campaña electoral para los comicios legislativos del 4 de marzo próximo.

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