La zafra que viene…

Magdiel Rodríguez, con 24 años de edad apenas se detiene, trabaja como pailero-aparejador en la brigada especializada que ultima detalles en la Unidad Empresarial de Base (UEB) Jesús Rabí, del municipio de Calimete, en la provincia de Matanzas, se desliza ágil entre cables, amarres y pesados hierros.

El joven, quien vive en el poblado de Céspedes, tiene al ingenio como fuente de empleo, se siente útil y comprueba en su bolsillo que cuando se cumplen las etapas del cronograma de reparaciones para el inicio de la zafra, la remuneración compensa sus lógicas necesidades.

“Normalmente el horario de la brigada durante todo el año es de siete de la mañana a 4.30 de la tarde; pero en tiempo de zafra si hay alguna rotura, o sucede algo imprevisto, acudimos a cualquier hora” cuenta Magdiel mientras seca el sudor en su rostro.

La conversación sucede en el área de los molinos, mientras un grupo de operarios se empeñan en el montaje de la maza del quinto molino, el que se instaló hace dos años y que forma parte de la inversión para aumentar la capacidad de molida del Central, uno de los más eficientes de Cuba.

Rodríguez confiesa que en esta última etapa de las reparaciones con el trabajo normado y según el avance físico de lo pactado su salario se eleva a más de dos mil pesos en un mes, cifra igual o superior a lo que obtuvo en la campaña anterior.

“Me gusta mi trabajo, como todos los jóvenes cuando concluyo comparto con los amigos, salgo a pasear y ayudo a la economía familiar, este es buen ambiente, el obrero azucarero siente suyo cada logro y se esfuerza para que cada zafra sea mejor”, dice alzando la voz por encima del ruido que provocan sus compañeros con mandarrias y martillos sobre planchas de hierro.

Fuerza joven: principal fortaleza

Con orgullo desmedido Ernesto Ríos, especialista de mantenimiento, habla de sus años de experiencia en la industria azucarera, cifra que acumula los 29 años y 20 de ellos en el “Jesús Rabí” por eso conoce que si la plantilla está cubierta, la fuerza de trabajo, mayormente joven, exhibe estabilidad y experiencia, hay una gran parte de la batalla ganada.

“Este año las reparaciones fueron buenas, los recursos necesarios llegaron a tiempo y si algo falta, está comprometido y no renunciamos a la fecha programada para la arrancada, que es el 15 de noviembre” afirma el experto.

Vestido con overol, el ingeniero mecánico augura una buena zafra porque ya dan los toques finales, mueven equipos, varias áreas se encuentran listas para iniciar la contienda y el central en la zafra que viene aumentará a cuatro mil toneladas diarias su norma potencial de molida, gracias a que se preparan desde hace varios años para este momento.

“La caldera II que fue culpable del mayor tiempo perdido en la zafra anterior ya está casi lista, pues los albañiles reverberistas hacen lo suyo, un trabajo grande; pero con la garantía de que concluya antes de la fecha límite para la molienda”, comentó Ernesto.

El montaje del quinto molino, la ampliación de un tacho y dos centrífugas comerciales figuran entre las acciones ejecutadas en la fábrica de azúcar para su ampliación, este año con la inversión en el basculador, que consiste en la sustitución de una estera y la banda de goma que alimenta al primer molino, todo queda apto para producir más azúcar.

“La mayor fortaleza son los jóvenes que se suman y se enamoran de las labores en el central, los nuevos que llegaron ya se capacitaron y muchos participaron en el cambio de tuberías de evaporación, y en los arreglos en el enfriadero”, refiere el ingeniero orgulloso también de las brigadas de mantenimiento que consuman esta fase previa a la molida.

El ingenio situado al sur de la provincia de Matanzas, molió en la zafra precedente unas 42 mil 970 toneladas de azúcar, con eficiencia y responsabilidad, para esta venidera debe producir 50 mil toneladas, y al decir de su director el ingeniero Eliecer Alfonso Paret, la mayor preocupación es trabajar y trabajar…

Avivando la maquinaria

Al decir de Alexis Blanco Suárez, Jefe de Fabricación la inversión se revierte también en la remuneración de los trabajadores, pues mayor producción de azúcar, mayor eficiencia y superior aporte a la producción del país, tan necesario en la actualidad.

Esta UEB será de las primeras en arrancar sus motores en Cuba, tendrá 166 días de zafra y seguirán ejecutando acciones para llegar al tope de cuatro mil 600 toneladas diarias, previstas para el año 2019, explicó Blanco Suárez.

Con la caña el Central Jesús Rabí no tiene dificultades, la materia prima es suficiente y de calidad, de eso se encargan las vecinas cooperativas, afamadas por sus rendimientos que superan hasta las 40 toneladas por hectáreas. Si mejora el brix (niveles de sacarosa en el jugo de la caña) en este tiempo, son excelentes los augurios para la zafra que viene…

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