Desde una mirada a los niños que lo rodean el artista de la plástica Manuel Leyva, “el Foka”, nos convida a vestirnos con sus ojos para apreciar su entorno cotidiano. La superposición de imágenes aparece de pronto ante las miradas incrédulas que se sumergen en un océano de colores sagaces, llenos de vida.
Hasta el próximo día primero de diciembre estará expuesta al público la muestra Donde tiembla tu mirada, conformada por dibujos, pinturas y una escultura, según explicó Amor Díaz Campos, especialista de la galería Pedro Esquerré, de la ciudad de Matanzas.
“Es una exhibición en la que cada pieza representa una parte de la vida del artista, relata lo que él pasa día a día en su casa, en el barrio. Cada una encarna un personaje real. En mi opinión es una obra con mucha bulla, muchos gritos que asumen voces en la expresividad de sus colores.”
En la propuesta visual los personajes de convierten en historias, las líneas dibujan recuerdos de su propia vida. Todo pasa por el filtro de una fiesta de los sentidos cuando repasamos cada cuadro: la sorpresa de lo cotidiano es solo un motivo para identificarnos con cada una de estas piezas; mas la exposición te atrapa con solo traspasar las puertas.
“Tal vez en los lienzos de mayores dimensiones los espectadores no alcancen a percatarse de la presencia de los niños, pero esa es la línea fundamental de esta muestra. Al artista no solo le gusta jugar con el dibujo, que es la base de las piezas, sino que les arroja pintura, la riega, crea diferentes contrastes y texturas”, comentó Jennifer López, curadora de la exposición.
En la exposición Leyva nos regala sus intimidades disfrazadas de colores, en niños que retozan cual si el mundo girara alrededor de ellos y cada pieza fuera un parque de diversiones; nos permite ver cómo un
trazo que pareciera inacabado encierra infinidad de definiciones e interpretaciones para, desde una individualidad colectiva,
apreciar los regalos de la vida: pequeños fragmentos de vidas anónimas, diarias, reales como el propio lienzo que las alberga.
Sorprende descubrir el momento cuando todo comienza a cobrar sentido y convergen la dulzura de la inocencia, la exquisita voluptuosidad del erotismo y la eterna promesa de una nueva historia, justo en el lugar donde tiembla tu mirada.












