Pese a quedar algo por debajo del plan en la llamada zafra chica, los azucareros de esta provincia muestran resultados favorables en la actual contienda si se toma en consideración, desde luego, que ya suman el mismo volumen de azúcar que el conseguido al cierre de enero del 2016.
El mayor mérito es haber arrancado los cuatro ingenios en la fecha acordada y responder de manera pertinente a los problemas presentados en cada industria, sostuvo Ricardo Sánchez Calero, director general de la Empresa Azucarera en Matanzas.
Sin embargo, para él está perfectamente claro que por delante queda el mayor trecho, y están obligados a campear por su respeto «a la hora de la verdad» para poder cantar victoria al final de la campaña.
Alegra saber que el coloso Mario Muñoz ha mostrado estabilidad en su molida, y más allá de algún que otro tropiezo marcha a la vanguardia de los centrales, como hace tiempo no ocurría.
Un tradicional cumplidor, el Jesús Rabí, y el batallador René Fraga, han enfrentado obstáculos en las áreas donde realizaron sus principales inversiones, pero ya muestran signos de recuperación, sobre todo el primero de los dos, según Calero.
Insiste el directivo en que lo más alentador en esta hora es la calidad de la materia prima y la estabilidad que exhiben los cuatro centrales en los últimos días, con positivos resultados en casi todos los indicadores, en especial los porcientos de molida, y la eficiencia industrial, aspecto en el que sin embargo hay reservas potenciales, precisó.
Por lo apreciado hasta la fecha los azucareros matanceros tienen gran disposición de cumplir el plan de producción previsto, intento que les ha sido esquivo en los últimos años debido a las inclemencias del tiempo, carencias organizativas e inexperiencia de la fuerza laboral, sobre todo de los jefes intermedios.
El desafío es aun superior para esta contienda, pues ahora se proponen lograr 190 000 toneladas, cifra a la cual no se acercan desde el 2004, entonces con el aporte de siete centrales.
Estamos en posibilidad de suplir el ligero atraso que arrastramos en el acumulado. Eso sí, debemos subir la parada porque nos queda la recta más larga de la zafra y es ahora cuando se prueba de verdad a los buenos azucareros, comentó Sánchez Calero. «Como siempre, lo básico es buscar eficiencia y productividad».
Si consiguen sacar a flote esa estirpe de los buenos, los azucareros matanceros pueden satisfacer su plan y conocer el sabor de la victoria que se les ha escapado a lo largo de casi una década. Pero eso está por ver, para ellos y los peloteros. (Tomado de TV Yumurí)









