“A veces la vida te da oportunidades y tienes que decir, es ahora o nunca”, así expresa Adriana Acosta, joven del municipio Colón incorporada al trabajo por cuenta propia.
“Con esta posibilidad vi una buena opción para mi futuro”, afirma Adriana, quien desde la ampliación del llamadotrabajo por cuenta propia que emprende el país como parte de la actualización del modelo económico, se desempeña como eleborador-vendedor de alimentos.
Sin dudas un porcentaje elevado de quienes se inician en la etapa laboral apuestan por la novedosa posibilidad, que influye sobremanera en las opciones de empleo juvenil y la economía familiar.
Matanzas resulta la segunda provincia en el país en cuanto a cantidad de trabajadores por cuenta propia, antecedida por La Habana y secundada por Santiago de Cuba, Holguín, Villa Clara y Camagüey.
Las jóvenes generaciones se acogen a esta posibilidad de empleo. Aproximadamente un 32% de quienes se desempeñan como cuentapropistas están en las edades comprendidas entro los 16 y los 35 años.
Un reto además para quienes apuestan su futuro a esta vía. “No es solo tener conocimientos básicos de Matemáticas, este tipo de trabajo exige de un trato con esmero al cliente, porque es esta la forma de conseguir que consuman nuestros productos, que se vayan satisfechos y con ganas de volver”, refiere Marlon Triana, quien labora como carretillero.
Una reciente investigación del Centro de Estudios sobre la Juventud (CESJ), divulgada en el XI Taller de Resultados: Diálogo sobre Juventud, aplicada en ocho provincias con fuerte presencia laboral juvenil y gran peso en la economía, destaca que la actividad donde se concentran mayormente es en la de trabajadores contratados por otros particulares.
La licenciada María Josefa Luis Luis, especialista del CESJ, dijo que los números anuncian una tendencia al crecimiento sostenido de la presencia juvenil en el sector no estatal de la economía, por lo que se hace más necesario fomentar políticas de protección laboral, sobre todo en lo referente al respeto de los contratos.
De las actividades autorizadas, a las que más se vinculan los jóvenes son: elaborador-vendedor de alimentos, carretillero o vendedor de productos agrícolas, productor-vendedor de artículos varios del hogar y transportador de carga y pasajeros, entre otras, algo que no se corresponde con la alta calificación de los jóvenes en el país.
Cierto resulta que el futuro de Cuba reside en las manos y el esfuerzo de las generaciones más jóvenes. Un papel fundamental juegan en la economía cubana que marcha camino a la recuperación. Para muchos resulta seductor involucrarse en proyectos que les permitan hacer uso de sus habilidades y capacidades creativas.
Anabel Delgado aspira tener un local propio en el cual pueda organizar cumpleaños, bodas y quinces “con todo lo que llevan, bien lindos y por todo lo alto”. Por el momento no cuenta con los fondos necesarios, pero labora en otra modalidad de empleo para “ahorrar el dinero necesario y convertir mi sueño en realidad”.
A partir de la actualización económica en marcha en la isla, el Gobierno ha comenzado a aplicar acciones como el acceso a créditos y la ampliación de las actividades no estatales, entre otras.
José Roberto Luna, especialista asesor del Fondo de Población de las Naciones Unidas, explicó que el Estado cubano debe ir viendo cómo facilitarles la adquisición de medios para emprender una iniciativa, porque de lo contrario los jóvenes pueden quedar en desventaja con respecto a generaciones adultas en términos de disponibilidad de recursos.
El país se organiza, planifica mejor cada tarea y labora en función lograr el despertar de nuestra economía. Los jóvenes son esperanza y también promesa. Podemos verlos en cualquier rincón de Cuba, detrás de un mostrador o al timón de un bicitaxi, sonrientes siempre y soñando, aun con los ojos abiertos, el futuro mejor de la Patria.









