José Martí el periodista

Desde pequeña escuchaba su nombre. En la escuela me enseñaron sobre él y en casa mi familia leía sus libros. Crecí al lado de su figura, pero ajena a la inmensidad de la obra, que de ninguna manera podía separarse del hombre.

Supe que había sido periodista y que aún sus textos se vendían en el mundo entero, pero no fue hasta años más tarde que comprendí la genialidad de su pensamiento.

José Martí llegó a mi vida trayendo de la mano la crítica a lo mal hecho y la lucha por un futuro mejor. Me obsequió en sus lecturas el ideal de periodismo que espero ver reflejado, cada día más, en nuestros medios de comunicación.

Me enseñó que en estos tiempos no es posible que la prensa sea mero vehículo de noticias. No podemos decir al público cómo pensar, pero constituye tarea primordial hacer un periodismo comprometido con los intereses del pueblo y la Revolución.

En mi mente resuenan sus palabras cuando afirmaba que no es oficio de la prensa informar ligera y frívolamente sobre los hechos que acontecen o censurarlos, sino que su tarea esencial resulta encaminar, explicar, enseñar, guiar, dirigir.

¿Cuánto nos falta por aprender de Martí? Estas palabras resultan una guía indispensable para los periodistas cubanos y se ajustan de forma estricta a las necesidades concretas que vive el país.

En el pensamiento martiano nada hay ajeno a la realidad. El llamado de la revolución a los periodistas resulta claro. Es responsabilidad nuestra ser consecuentes con la etapa que nos ha tocado vivir, estar a la altura de estos tiempos.

Debemos cuidarnos de no convertir la prensa en un espacio de formalismos y hacer del periodismo, como decía el maestro, una práctica útil, sana, elegante y oportuna.

Author: Tania Rosa Alvarez Acosta

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