Manzanita le decían sus compañeros y amigos, y es que su rostro jovial y su carácter atento y afectuoso tenían similitud con esa sana fruta, según criterio arraigado en la expresión muy cubana.
Había nacido en Cárdenas el 16 de julio de 1932, para dejar a la posteridad una historia que engrosara el orgullo de los cubanos por los bravos e insignes patriotas de la Isla.









