Debemos codificar el estatus de nuestras Fuerzas de Autodefensa (el Ejército de facto del país) para evitar así hablar de inconstitucionalidad.
Hace un año, en el mismo escenario, el jefe de Gobierno apoyó la modificación del artículo IX del texto, emanado tras la derrota de Japón de la II Guerra Mundial (1939-1945) y que declara ilegal los enfrentamientos bélicos como medio para resolver disputas internacionales.
Por tal motivo, la normativa también prohíbe la creación de un Ejército con gran potencial militar, motivo por el cual esta nación asiática solo cuenta con las llamadas Fuerzas de Autodefensa.
De forma paralela en esta capital y otras ciudades los opositores a la revisión de la Constitución realizaron marchas y diversas actividades.
Uno de los más grandes se realizó en el capitalino distrito de Ariake, donde, según sus organizadores, se reunieron hasta 60 mil personas.
A la protesta asistieron dirigentes de los opositores partidos Democrático Constitucional y Demócrata.
Los defensores del artículo IX afirman que es la base de la democracia nipona y que evitó durante décadas el involucramiento del país en diversos conflictos, pero sus detractores, conservadores y sectores nacionalistas, lo consideran una imposición humillante tras la derrota de 1945.
Sin embargo, en 2014 el gobierno reinterpretó esa norma al otorgarle luz verde a las Fuerzas de Autodefensa para participar en conflictos en países aliados a Japón.









