Desde tiempos inmemorables el hombre, el llamado sexo fuerte, ha tratado de estancar y acorralar a las féminas. De ahí que muchos historiadores en forma de jarana consideren que la mujer fue el primer ¨animal¨ domesticado. Nadie sabe ni cuándo ni cómo comenzó el fenómeno, pero en cada formación económico-social por la que ha transitado la historia, las damas han vivido en las sombras.
Acusadas de embusteras, enredadoras y persuasivas a tal punto que Napoleón Bonaparte decía: ¨A las mujeres en la guerra dispárenle a la cabeza¨. Pero como es lógico no todas aceptaron el cercado y protestaron y actuaron a favor de sus similares. Ejemplos existen múltiples: Cleopatra, Juana de Arcos, Isabel I; y en Cuba la lista se refuerza…
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