Infancia con una esquina rota

CIRCULO INFANTILEn ocasiones me gusta recordar aquellos años en que era una niña pequeña. Vienen a mi mente agradables momentos junto a la  familia, siempre enfrazcada en mi educación y en ser portadores del necesario conocimiento.

Mi infancia trascurrió de la mano de Vinagrito, La Calabacita, Juan me tiene sin cuidado y otras canciones infantiles que tarareo aún, con el mismo cariño que hace quince años.

En cambio, me sorprende sobremanera, ver como los pequeños de hoy crecen alejados de temas infantiles legendarios. Temas que además poseen un alto valor por las enseñanzas que llevan implícitas.

La preferencia musical de los infantes está signada por la educación que los padres brindan a sus hijos, pero influye también el contexto social, nuevo cada día, en que se desarrollan los más pequeños.

No es difícil encontrar pequeñines, que a penas saben decir mamá y papá, pero tararean Mi amiguito el pipi, un tema de Osmani García que parece haber llegado para quedarse en la preferencia de los pequeños de casa. Así mismo otros temas musicales ganan espacio, la mayoría compuestos para un público adulto.

Resulta casi imposible en estos días, celebrar el cumpleaños de un infante sin que resuene en nuestros oídos el contagioso y estrepitoso ritmo del reguetón. Aunque los padres se afanen por enseñan a sus hijos canciones como Estela es un granito de canela o El trencito y la hormiga, las reproductoras de los coches, transporte por excelencia en la ciudad de Colón, obligan a tararear sus letras, en ocasiones, poco educativas.

De nada vale entonces el esfuerzo de padres y abuelos, cuando la sociedad actual, víctima de la globalización, nos impone gustos y estéticas que poco tienen que ver con nuestra idiosincracia.

Educar a los niños desde los primeros años de su vida con los valores esenciales que un ser humano debe poseer, es una premisa que pone en práctica casi la totalidad de las familias cubanas. Ello incluye además la formación de las nuevas generaciones en una preferencia musical que defienda lo mejor y más auténtico de la cultura cubana. Cada etapa de la vida tiene sus características, y en función de ello debe encaminarse la educación. Este constituye, por supuesto, un trabajo para la casa.

Author: Tania Rosa Alvarez Acosta

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