Tengo un viejo chiste basado en las películas de Indiana Jones que sirve para cuando uno se embarca en una misión de captura o rescate que parece imposible. Por ejemplo, Indiana Jones y la chancleta pérdida bajo la cama, Indiana Jones no encuentra el banco libre y no cagado por los totíes del Parque de la Libertad. Sin embargo, la última entrega de esta saga se ha vuelto más enrevesada que ninguna otra, Indiana Jones en búsqueda de la última cerveza fría de Matanzas.
Hace unos meses para acá la espumosa bebida se ha vuelto invisible o demasiado intermitente en los establecimientos, tanto estatales como particulares, sobre todo en estos últimos. Una muestra de ello es la aparición de marcas nuevas, como la Coprove, entre otras, que te obligan a catarlas y arriesgarte a un pasaje a lo desconocido. Las nacionales brillaN por su ausencia: a la Cristal le deberían cambiar el eslogan que ahora sería en vez de la Preferida de Cuba, la Pérdida de Cuba; la Bucanero tal vez le hizo homenaje a su nombre y zarpó hacia tierras lejanas.
Unos días atrás el gobierno impuso un tope de precios para la cerveza en los negocios particulares: las del patio no pueden sobrepasar los 1,25 y las importadas 1,50 C.U.C. Mas lo dueños de los establecimientos al no poder obtener una ganancia con estos números, han trazado estrategias. Hasta ahora las más comunes resultan abstenerse a venderlas, ¡Chirrín, chirrán, se acabó! o las ofertan en forma de table junto con papas fritas o saladitos, o como Michelada, con limón y jugo de tomate, y así sí te cobran los consabidos 3 chavitos, o más.
Estas medidas tomadas por las autoridades para evitar la escasez y la inflación después del aumento del salario en el sector presupuestado, aún no han surtido el efecto deseado. Y delitos como la especulación y el acaparamiento no posibilitan que todos los clientes puedan acceder al líquido que con estos calores del superverano cubano sabe a ambrosía.
Este reportero, un mediodía en la parada del Viaducto observó a un muchacho en una motorina con cinco cajas, tres entre los pies y dos en la parrilla; además del peligro que representa para conducir, este exceso demuestra el anterior punto. Cinco minutos después por la acera del frente sorprendí a otro joven rumbo al paradero hacia La Habana con dos cajas más, seguro para revenderlas en la Capital.
En ocasiones, cuando parece que toda la esperanza murió, encuentras un centro en que hay existencia; sin embargo, cuando preguntas te dicen que están calientes. Al pedir una lata o botella para palpar la temperatura te percatas que por lo menos no te mintieron; es más, puedes tomártela con una cuchara como si fuera sopa.
Esto se puede deber en ocasiones en que ponen a enfriar un nuevo lote, solo cuando el anterior se acabó; por tanto, el cliente debes esperar de 30 minutos a una hora a que los frízer hagan su trabajo o llevársela para su casa.
Siempre resulta adecuado recordar que la cerveza es una bebida alcohólica por lo cual se debe consumir con moderación y todo lo demás de lo que nos advierten tantos spot televisivos.
Por ahora, Indiana Jones sigue en búsqueda de la última cerveza fría de Matanzas; así que brindemos con él o por él, con unos bien fríos vasos de agua. ¡Chin, chin! ¡Chirrán, Chirrán!









