Investigadoras del Museo Memorial Playa Girón identificaron una nueva víctima de la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos en abril de 1961, lo que eleva a 6 los cubanos civiles asesinados por la fuerza invasora preparada, pagada y respaldada por Estados Unidos para tratar de derrocar a la Revolución.
Alberto Córdova Morales, un niño de 6 años y entonces residente en el barrio Verde Olivo, a las afueras de Playa Girón desde ahora ingresa a la lista de las víctimas de aquel criminal ataque.
Las investigadoras Bárbara Sierra y Niurka Trujillo han recopilado información documental y testimonios que rescatan para la historia este caso, hasta ahora no registrado en los textos que abordan el asunto de los caídos durante la invasión mercenaria.
Los sucesos de hace 57 años
Poco después de desembarcar en Playa Girón, los mercenarios detuvieron a la mayoría de los pobladores del caserío y a algunos de los jóvenes alfabetizadores que por esos días luchaban contra el analfabetismo heredado del pasado capitalista.
Alberto Córdova, junto a su madre y cinco hermanos fueron retenidos en las inmediaciones del Acueducto, un elevado tanque de agua donde permanecieron bajo la vigilancia de los invasores, mientras el padre, con escasos conocimientos políticos y confundido se sumó a los mercenarios, en uno de los pocos casos que se incorporaron a las filas mercenarias.
El 18 de abril en medio de un fuerte combate, una bala impactó en una de las rodillas del niño quien sangraba copiosamente.
Narciso Mejías, también preso de los agresores, recuerda que ante la situación dijo que lo mejor era llevarlo al puesto médico de la Brigada mercenaria, recibiendo como respuesta una bofetada de uno de aquellos cipayos.
Con el niño en brazos el padre encontró a un médico de los invasores, quien sumamente borracho se negó a atenderlo, mientras en un acto sínico uno de los capellanes que acompañaron a los mercenarios dijo a la madre “Señora quédese tranquila, ese es un angelito que va para el cielo”.
Desesperada la familia inició la marcha a pie con rumbo al batey de Cayo Ramona en busca de ayuda de las tropas cubanas que avanzaban en esa dirección, pero poco después de comenzar el trayecto el niño murió desangrado.
La Revolución no olvida a nadie
Enterado Fidel de lo sucedido y poco antes de iniciar la ofensiva final sobre Playa Girón, indico a Osmany Cienfuegos organizar el funeral y la atención a la familia.
Junto al pequeño ataúd, varios milicianos montaron guardia de honor y una corona de flores enviada a nombre de Fidel fue el homenaje póstumo a la sexta víctima de la aventura imperial.
Hoy los restos de Alberto Córdova Morales descansan en el cementerio de Cayo Ramona, mientras un modesto obelisco marca el sitio donde resultó herido.
Concluida la batalla de Playa Girón, por orientación de Fidel, la madre y sus hijos fueron trasladados a La Habana, donde Celia Sánchez se ocupó de su atención. Los niños ingresaron en el plan de becas organizado por la Revolución para niños campesinos, mientras a la madre se le asignó un lugar para vivir y obtuvo un empleo, en una muestra de que la Revolución jamás deja a uno de sus hijos en el abandono.
Cuando el país conmemora los 57 años de la victoria popular en Playa Girón, los investigadores de esa región hacen un importante aporte a la historia identificando a la sexta víctima civil de aquella agresión imperial.
** Esa es la única fotografía que se conserva del niño. Por: Noel Martínez(Tomado de Emisora Radio Victoria de Girón)









