El humo cargado de fósforo actúa como fertilizante al estimular la productividad del fitoplancton marino y las plantas terrestres que absorben el dióxido de carbono atmosférico.
Según declaraciones de Cassandra Gaston, una de las investigadoras, ‘se suponía que el polvo sahariano era el principal fertilizante para la cuenca del Amazonas y el océano Atlántico tropical, sin embargo, los hallazgos revelan que ‘las emisiones de quema de biomasa transportadas desde África son potencialmente una fuente más importante de fósforo para estos ecosistemas.
Los expertos analizaron las partículas recogidos en los filtros de una colina en la Guayana Francesa, en el extremo norte de la cuenca del Amazonas, en busca de concentraciones masivas de polvo transportado por el viento y su contenido de fósforo total y soluble.
Luego, rastrearon el humo que se movía a través de la atmósfera mediante el uso de herramientas de teledetección satelital para comprender el transporte de humo de largo alcance desde África durante los periodos en que se detectaron niveles elevados de fósforo soluble.
Después pudieron estimar la cantidad de fósforo depositada en la cuenca del Amazonas y los océanos globales a partir de aerosoles africanos que queman biomasa utilizando un modelo de transporte.
Estos nuevos hallazgos tienen implicaciones sobre cómo podría verse este proceso en el futuro, ya que la combustión y las emisiones de incendios en África y los patrones y cantidades de transporte de polvo varían con un clima cambiante y una población humana en aumento, aseguró la investigadora.









