Hasta siempre, Comandante en Jefe, ordene (+audio)

¿Qué crees del futuro de Cuba sin Fidel? Aquella pregunta resonó en mis oídos y un escalofrío inmovilizó mi columna vertebral. Con la irreverencia propia de una joven de 17 años y sin conocer aún al profe Raúl Garcés, me pregunté de dónde había salido aquel hombre que me interrogaba durante la prueba de aptitud para estudiar Periodismo.

Me tomé un instante, respiré profundo y me dispuse a responderle lo que creía: que Fidel mismo nos había dotado de las enseñanzas, la dignidad y el honor para seguir un camino iniciado por él y otros grandes de la historia de Cuba, para defender nuestras convicciones y el amor por nuestro país cuando él no estuviera físicamente.

Entonces creí que me estaba comiendo el mundo con mi contestación, seguramente mi voz se escuchó segura en ese momento, mas estaba indignada ante tal suposición. Aunque sé que toda vida comienza y termina, que el ciclo es invariable para los seres humanos, nunca pensé en ese destino para Fidel. Hasta la víspera en la madrugada.

Un sentimiento de negación me invadió cuando supe que el Comandante había exhalado su último suspiro. Pensé que estaría preparada para ese momento y me equivoqué. Mi primer pensamiento fue para Garcés quien, ocho años atrás, me advirtió sobre la llegada de este día en que Cuba despertó vestida de luto, presa del dolor por la pérdida de un hombre que se convirtió en especie de padre para los cubanos, en un símbolo de cubanía tan presente como la bandera o el himno, en un hombre que trasciende fronteras, tiempos, pensamientos, ideologías.

Hoy el mayor temor de un periodista me atormenta: el de la página en blanco. Ante la avalancha de epítetos, sentimientos, emociones y lágrimas solo soy capaz de plasmar ideas, tal vez no tan concatenadas, quizás hasta dispersas, solo atino a dibujar en mi mente su gallarda y elegante figura, su rostro sonriente, solo puedo recordar esa facilidad para comunicar, la misma que lo convirtió en un magnífico orador, la enciclopédica cultura con la que, desde la sencillez y el respeto, enfrentó injusticias y denunció las artimañas del imperio, su intrépida constancia al defender las conquistas que él mismo logró, la Revolución que él mismo construyó para todos nosotros.

Es que cada cubano tiene su propia percepción de Fidel y sería imposible definirlas todas en unos pocos minutos. Fidel, así, sin apellidos, es la imagen más cercana que tenemos de la Revolución cubana, es el hombre al que todos siguen sin dudar, la expresión más fidedigna de un país que ha llegado adonde está hoy gracias a sus atinadas decisiones, a su ejemplo inquebrantable e indestructible.

Fidel, el hombre que propinó al imperialismo su primera derrota en América Latina, el que permaneció al lado del pueblo en momentos de extrema complejidad, eventos meteorológicos, amenazas, el que dirigió a nuestra Cuba hasta el regreso de Elián, primero, de los cinco héroes, después, el amigo de los países de América, el defensor de la paz.

Me duele su muerte, pero me enorgullece que estuvo presente en casi 26 años de mi vida y, aunque nunca lo vi personalmente como siempre soñé, mi abuelo, mi familia toda, bien supieron sembrar en mí desde pequeña el interminable cariño que hoy motivan mis palabras. Adelante Fidel, el invicto, el eterno, dondequiera que estés, Cuba estará siempre contigo. Hasta siempre, Comandante en Jefe, ordene.(Por J

1 thought on “Hasta siempre, Comandante en Jefe, ordene (+audio)

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