¿Quién duda de la capacidad de nuestro eterno Fidel para predecir el futuro?
Siete meses atrás en la clausura del Séptimo Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) ya nos preparaba, el ardiente profeta de la aurora como lo calificara el Che, para su inevitable destino.
A pesar de conocer la ley de la vida y tener la certeza de ser simples mortales, los que lo amamos no estábamos preparados para un simple adiós.









