Ficción o realidad

Como cada tarde me disponía a abordar la guagua más conocida como Diana para llegar al trabajo. Felizmente no hubo larga espera, ya que el ómnibus arribó en el horario esperado.

Quienes abordamos al  mismo no tuvimos la suerte de poder sentarnos. Éramos la mayoría jóvenes, excepto una ancianita de aproximadamente 88 años, y di por hecho que a la abuelita alguien le daría el asiento.

Mi asombro llega cuando, siendo la última en subir, observo que no es así, y más que en un ómnibus, me sentía entre los protagonistas de una película terror. Con vista panorámica pude ver como todos miraban hacia abajo como si hubiera subido el villano o la criatura maléfica que cuando la miras te convierte en piedra, o en polvo.

 

Author: Solgrey Manes Borges

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