En Matanzas: Múltiples retos en el callejón de la Sacristía

Pese al malestar social que provocan los más de veinticinco días de atraso en su ejecución, la restauración del callejón de la Sacristía, en el centro histórico de la ciudad de Matanzas, es uno de los principales objetos de obra que da continuidad al esfuerzo renovador estimulado por la celebración del 325 aniversario de la Atenas de Cuba.

El avance del proyecto, que posee un presupuesto alrededor de los 850 000 pesos e incluye además el acondicionamiento de la tercera cuadra de la populosa calle de Medio y obras en la calle Ayuntamiento, se ha visto afectado por inconsistencias en las brigadas constructoras y su insospechada complejidad, de acuerdo con especialistas de la Empresa de Proyectos de Arquitectura e Ingeniería de Matanzas (Empai), quienes también administran la inversión en representación de Servicios Comunales.

“La intención es culminar este año, aunque siempre defendimos la propuesta de no iniciar las labores hasta que se tuviera todo lo esencial en las manos. A finales de 2018 contábamos con equipos y algo de presupuesto y se decidió levantar el asfalto, lo cual ha sido la causa principal de las molestias de la población”, destaca el Arq. Yorkenis Rivero Núñez.

La obra, según varios ingenieros de la entidad yumurina, ha ido complicándose a medida que se descubren nuevos retos en las acometidas eléctricas y el subsuelo de la zona. “Toda esta cuadra, con tiendas, bancos, y cafeterías, tiene una mezcla de voltajes que no se presentó en las primeras cuadras de Medio. Alinear a todas esas instituciones a un mismo voltaje implica una inversión de la OBE muy costosa que no estaba planificada. Para darle solución a ese problema se crearán dos nuevas cámaras de transformadores que de alguna forma permitirán continuar con la ejecución de la inversión”, aseguró Rivero Núñez.

A esa dificultad se le suma la no menos engorrosa multiplicidad de conexiones soterradas que hay que tener en cuenta para dejar listo el callejón. “Más allá de las líneas en desuso y antiguas que hemos encontrado, las cuales no aparecieron nunca en las microlocalizaciones, debemos instalar o reacomodar otras. A diferentes alturas y espacios, delimitados por normas específicas, tenemos que acomodar dos canales pertenecientes a Etecsa; otro de electricidad; los desagües pluviales y las acometidas hidráulicas. Hoy ya está terminado el de la OBE y se trabaja en los de Etecsa”, destacó el Ing. Guillermo López-Callejas Pérez.

“La restauración es un proceso complejo. No se puede asegurar que los trabajos van a marchar al mismo ritmo que los anteriores. Hemos desarrollado acciones con mucho cuidado, para no dañar fachadas u otros elementos patrimoniales; hemos tropezado con elementos y resistencias inesperadas. Sabemos de las inconformidades de los matanceros pero estos procesos de restauración llevan calma y perfección”, añadió Yorkenis.

Por Gabriel Torres Rodríguez

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